La innegable importancia del dorado fruto de la nostalgia de San Andrés Calpan, Puebla

SOCIEDAD 18 de noviembre de 2019 Por Alex Sanciprián
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Texcoco, Edomex.- La travesía a la cercanía de los volcanes, por el lado de Puebla, tiene recompensas al paso. 

Es posible confirmar que el cielo sigue siendo azul eléctrico, de que la magnificencia del Popo y del Izta es apenas un detalle ornamental que se ha vuelto una estampa hogareña de impetuosa presencia por obra y gracia de los calendarios. Y mirarles precisamente desde San Andrés Calpan, por ejemplo, es un íntimo regocijo similar a volver a reconocer el sabor, el olor y las dimensiones de la dorada fruta de la nostalgia: los tejocotes del rumbo.

Como ha sido a la vuelta de trece años, el otoño calpense se viste de color y la algarabía colectiva preside durante la realización de un evento que ya es parte de la identidad regional: La Feria del Tejocote en la comunidad de San Andrés Calpan. 

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La cita para ese evento fue el pasado fin de semana, el 16 y 17 de noviembre.

Es decir, hubo reencuentros, saludos, abrazos, cordiales charlas y también exposiciones y pláticas comunitarias acerca de este preciado fruto que durante los últimos dos meses del año adquiere otorga relevancia por su importancia económica, social y cultural. 

La etiqueta de “el dorado fruto de la nostalgia” le viene bien porque hasta hace algunos años era un fruto arrumbado en los rincones de la costumbre por su naturaleza perenne. 

Había árboles que durante muchos años en la region seguían produciendo tejocotes (de mediana calidad) con todo y que era mínima la atención de los productores. 

75210255_977770005924121_865113160531574784_nFue hasta principio de la década de los dos mil que los tejocotes de Calpan tuvieron un notable repunte. 

Fue la época en que el doctor Raúl Nieto Ángel, egresado de Chapingo, y su equipo de colaboradores se echaron a cuesta la hasta entonces inverosímil tarea de darle meritorio brillo a ese dorado fruto de la nostalgia. 

Y entonces se hicieron extensivos los trabajos de demostración agrícola para que los productores del rumbo miraran las bondades de la poda de frutales, la necesidad de sembrar nuevos árboles, y la minuciosa labor de organización social, gestiones administrativas en instancias públicas y privadas para devolverle a los tejocotes de Calpan su grandeza ancestral.

Así las cosas, el brillo, el color, el sabor y la dimensión del fruto han adquirido innegable presencia en el mercado refresquero, en la elaboración de postres, en la pastelería, en la gastronomía, y por supuesto en la tradicional preparación del ponche navideño. 

Cabe recordar -advierte el doctor Raúl Nieto- que el tejocote es de las especies endémicas de México y con un alto potencial productivo, fundamentalmente porque fue alrededor de la Sierra Nevada del Estado de Puebla en donde tuvo su origen la especie Crataegus mexicana que se caracteriza por ser de árboles muy vigorosos y sin espinas, frutos grandes; además, es esta la calidad que demanda el mercado para el consumo en fresco.

El experto puntualiza que “precisamente su utilidad radica en el alto contenido de Vitamina C, Pectinas, Fenoles, Flavonoides, Azúcares, Aceites esenciales, y es por esto que la fruta se consume en fresco para las piñatas en las posadas de diciembre, almíbar, ate, mermelada, en licor, aderezo, salsas, tés, y ponche: "un ponche sin tejocote, no es ponche".

Los anfitriones de este evento fueron el Presidente Municipal de la localidad, Heriberto Hernández Benito, y el Tesorero Municipal, Eugenio Morales.

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