Entrevista con Fito Haro

CULTURA 26 de diciembre de 2019 Por René Aguilar Díaz
De Mérida a Texcoco: Fito Haro y sus canciones
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“Yo no soy de mar; soy de tierra adentro…”, dice (canta) Fito Haro. Y de su natal Jáltipan, en Veracruz y por esas cosas inefables que alimentan el espíritu inquieto de los artistas, fue a parar a Mérida, Calurosa y risueña Mérida… donde tampoco hay mar.

El vehículo fue (y será) la música, la trova concretamente.

Fito Haro, en su viaje tierra adentro, cantará este viernes en el café Grano de Arena, en Texcoco. Lo acompañan dos músicos texcocanos que lo que tienen de jóvenes lo tienen de talentosos. Ximena Macías y Hugo Díaz.

Fito Haro empezó su formación musical bajo la influencia de su padre, aunque “nunca quise aprender con él porque era muy estricto”: esboza una sonrisa para asegurar, sin embargo, que recuerda con algo más que cariño la camioneta que tenían en la familia, equipada con una cartuchera de ocho tracks, donde su progenitor les hacía escuchar, a él y a su hermano David, música de Andrés Segovia, de Gilberto Gil y otros brasileños.

Nos encontramos con Fito Haro y con Ximena Macías, esta vez sí, a la orilla del mar, a 45 minutos de Mérida, en el puerto de Progreso, en la costa yucateca. Con el muelle más grande del mundo como telón de fondo conversamos con Haro quien este viernes cantará sus composiciones en Texcoco.

 

Si bien tus raíces veracruzanas seguramente están impregnadas de cadencia y ritmo, vienes a caer al centro mismo de la Trova. ¿Cómo te sientes en Mérida?

 

El primer día que llegué a Mérida un diputado me dijo que si yo no tenía temor de venir a la cuna de la Trova. Mi respuesta fue que, al contrario, me siento muy cómodo porque aquí la gente aprecia esa parte de la música. Tengo la fortuna de venir de una cultura rítmica y melódica muy fuerte. Veracruz, creo, es uno de los pilares de la música mexicana proyectada para el mundo, y tenemos muchos músicos muy buenos. Entonces, venir a un lugar donde aprecian la Trova, es sólo exponer lo que realmente cultivamos, esa parte que muchas culturas en México no tienen. Veracruz tiene una cultura muy rica y variada.

Por ejemplo, compositores como (Armando) Manzanero lo reconocen: me ha dicho que los veracruzanos tenemos influencias importantes con la gente que fue llegando en otros tiempos; la negritud, por ejemplo, nuestra tercera raíz, que le dio mucho valor a la música, muchos elementos de una riqueza inusitada.

Con base en ello, creo, es que yo compongo; lo hago con la base en 6/8 o ¾ y que son los ritmos que uno trae por dentro. Y eso la gente lo percibe.

 

¿Cómo surge una canción, es una “explosión” o un proceso?

 

Fíjate que una vez en un taller con Coqui Navarro, Armando Manzanero, Gil Rivera, gente que compone muy bien, vinieron a Mérida a un taller de composición, y en la charla informal, ya afuera del taller, empezaron los famosos tips de cómo componer: Armando Manzanero, por ejemplo, que lo primero que uno tiene que tomar en cuenta es “una palabra gancho”. Creo que yo apliqué eso en una canción que titulé “Suéltate corazón”, a partir de ahí creo que empecé a desmenuzar el tema con base en esas palabras.

Pero he manejado otras formas de componer. La primera forma de componer, tal vez, es escribir un mensaje, con algunas rimas. Luego cuando vas más a profundidad, se requiere de un poquito más de lecturas, de vivencias, de, si tú quieres, de influencias de otros compositores. Y en ese proceso vas aprendiendo; siempre.

 

Ahora que las plataformas digitales como Spotify o Youtube tienen un gran impulso, ¿el CD está muriendo?

 

Hace no mucho tiempo, en una presentación, alguien me pregunto si traía yo una USB o algo similar “porque ―me dijo― mi auto no tiene reproductor de CD” (risas). Habría que pensar en algo diferente… Ahora las plataformas están de moda, pero yo creo que es como la TV cona el cine en su tiempo. A la gente le gusta tener el objeto en casa, guardarlo; como los acetatos, los discos de vinilo que no solamente es nostalgia, sino que es la parte de tener físicamente las cosas, tener control de ellas, reproducir las canciones cuando quieras y en el orden que quieras.

 

Hacía el final de la entrevista, Fito Haro dice que su percepción es que ahora mismo hay pocos compositores en México, y hay que trabajar mucho sobre el legado que los grandes nos dejaron.

En cuanto a las expectativas de tocar en Texcoco ―después de hacerlo en la CDMX―, Haro dice que “La cosa es tocar en otros foros. Lo hacemos cada que tenemos oportunidad; buscamos un poco más de apertura en los espacios; en los festivales donde concurre mucha gente. La idea es ir un poco más allá, que nuestras canciones se escuchen en otros estados, en otros ámbitos.

 

Actualmente Fito se hace acompañar por Ximena Macías, percusionista texcocana y por Eugenio Ríos, en el tres cubano. Sin embargo, por compromisos adquiridos con anterioridad, para esta vez, viernes 27 de diciembre en Grano de Arena en Texcoco, el guitarrista Hugo Díaz remplaza a Eugenio. Y seguramente será una delicia: Ximena y Hugo ya han tocado juntos antes, en el grupo “Los Cienpies” en sus primeros años.

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