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canonical_url: "https://vocesyjarillas.com/contenido/11553/encuentro-de-conocimientos-para-la-justicia-en-chapingo"
title: "Encuentro de conocimientos para la justicia en Chapingo"
article_type: "Article"
description: "* \"Retos socioambientales del patrimonio agrícola y alimentario\" fue un foro de diálogo colectivo diseñado para analizar las problemáticas actuales que amenazan al sector agrícola, el territorio y la soberanía alimentaria en México. Por considerar de interés público aquí se ofrecen partes medulares del texto que ofreció el doctor Artemio Cruz León en el citado evento. Se reproducen de manera íntegra."
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date_published: "2026-05-20T19:06:00-06:00"
date_modified: "2026-05-20T19:14:22-06:00"
author_name: "Dr. Artemio Cruz León"
category_name: "EDUCACIÓN"
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# Encuentro de conocimientos para la justicia en Chapingo

Desde la etnoagronomía, la semilla no puede entenderse sólo como un insumo agrícola ni como material genético aislado; es la expresión concreta del conocimiento ancestral. En ella se articulan kosmos, corpus y praxis: una visión del mundo, un saber acumulado y una práctica agrícola históricamente probada. Las semillas nativas y criollas, junto con la agricultura tradicional, fueron base de la civilización mesoamericana que hace 500 años impresionó a los conquistadores; sostuvieron la sobrevivencia y resistencia de los pueblos durante la Colonia y a lo largo de los más de 200 años de vida nacional; y siguen siendo fundamento de la reproducción cultural, alimentaria y territorial de los pueblos indígenas y campesinos de México.  
  
Los datos actuales confirman esa importancia. Según el Censo Agropecuario 2007, sólo alrededor del 11 % de las unidades de producción sembraban semilla mejorada; para 2022, el Censo reporta cerca del 20 %. Esto significa que, a pesar del avance de la modernización agrícola, la mayor parte de la agricultura mexicana sigue descansando en semillas nativas, criollas y campesinas. México es uno de los grandes centros mundiales de domesticación de especies y de invento de la agricultura, y esa diversidad no es casual: es resultado de una estrategia mesoamericana de vida, basada en la selección, el intercambio, la adaptación territorial y el manejo de la diversidad como tecnología ancestral. Por eso, la agroecología y las agriculturas regenerativas no parten de cero; encuentran en estas semillas, en la milpa y en la tecnología agrícola tradicional una de sus bases más profundas.

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Por ello, proteger las semillas es proteger a quienes las han creado, cuidado y mejorado: los pueblos indígenas, las comunidades campesinas, las mujeres agricultoras, las familias milperas y los guardianes comunitarios de la biodiversidad. Ellas y ellos son herederos, custodios y mejoradores de un patrimonio que no pertenece sólo al pasado, sino también al futuro. La justicia, el país y el mundo entero tienen una deuda histórica con esos pueblos y comunidades. La pregunta que orienta esta mesa podría formularse así: ¿Cómo puede la justicia saldar la deuda histórica con los pueblos indígenas y campesinos, reconociendo que proteger sus semillas nativas y criollas es proteger también su conocimiento ancestral, su alimentación, su territorio, su biodiversidad y su vida comunitaria?  
  
Objetivo   
  
Analizar los retos jurídicos, científicos y comunitarios en la protección de semillas nativas y criollas, ante la pérdida de biodiversidad y de territorio, el uso de transgénicos, así como las tensiones con modelos productivos intensivos y los criterios relevantes para su defensa judicial.   
  
Preguntas detonadoras   
  
¿Por qué las semillas nativas y criollas deben entenderse no sólo como recursos agrícolas, sino como parte del territorio, la cultura, la alimentación y la vida comunitaria?   
¿Qué tensiones existen entre la protección de las semillas nativas y criollas, el uso de semillas transgénicas, los modelos productivos intensivos y a gran escala, así como en la pérdida de biodiversidad?   
¿Qué avances en criterios jurídicos o sociales se tienen o se ha avanzado, para la protección del patrimonio alimentario?   
¿Qué criterios deberían considerar las autoridades y los tribunales para proteger judicialmente las semillas nativas y criollas, por ende, el patrimonio alimentario, incorporando saberes comunitarios, evidencia científica y derechos colectivos?   
  
Presentación de las personas panelistas:  
   
Mardonio Carballo, es Director General de PluralTV, el canal de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, también es poeta, periodista y activista nahua reconocido como uno de los precursores en la difusión de las lenguas originarias.   
  
Gustavo Roque Leyva, es Magistrado del Vigésimo Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito en Ciudad de México, originario del municipio de Atoyac de Álvarez en Guerrero ha ocupado diversos cargos en el Poder Judicial de la Federación, así como en el Tribunal Unitario Agrario y en el Registro Agrario Nacional.   
Alma Amparo Piñeyro Nelson es bióloga y doctora en ciencias, se desempeña como profesora investigadora titular de la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana y sus áreas de especialidad son la genética molecular del desarrollo de las plantas, así como la bioseguridad y biomonitoreo de organismos genéticamente modificados en México, en particular del maíz.   
Sócrates Silverio Galicia Fuentes es maestro en ciencias en desarrollo rural regional y tiene una larga trayectoria en movimientos y organizaciones sociales y políticas que luchan por los derechos colectivos, cívicos y reivindicaciones sociales, económicas, políticas y culturales de los campesinos, trabajadores, ejidos, pueblos ancestrales indígenas y ciudadanos.   
Adelita San Vicente Tello se especializa en economía del sistema agroalimentario, es maestra en desarrollo rural y doctora en agroecología. Ha desarrollado programas de planeación para el manejo sustentable de los recursos naturales, ha impulsado la defensa y conservación de las semillas, así como el reconocimiento del papel central de las comunidades en la conservación de los recursos naturales. Actualmente es Directora Especializada en Semillas y Alimentación en el Programa Sembrando Vida de la Secretaría de Bienestar.

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Esta mesa nos confirma que las semillas nativas y criollas no son simples recursos genéticos ni materiales biológicos aislados. Desde la etnoagronomía, son expresión viva de la unidad entre kosmos, corpus y praxis: visión del mundo, conocimiento acumulado y práctica agrícola. En ellas se condensa una tecnología ancestral que hizo posible la civilización mesoamericana, sostuvo la resistencia de los pueblos durante la Colonia y ha seguido alimentando a México durante más de dos siglos de vida nacional.

También queda claro que las semillas no existen separadas de los pueblos que las han creado, cuidado, seleccionado, intercambiado y mejorado generación tras generación. Proteger las semillas nativas y criollas es proteger a los pueblos indígenas, comunidades campesinas, mujeres agricultoras, familias milperas y guardianes comunitarios de la biodiversidad.

La justicia no puede mirarlas sólo como objetos de conservación; debe reconocerlas dentro de la milpa, el huerto, la cocina, el territorio, la memoria biocultural, la alimentación, la organización comunitaria y los derechos colectivos.

Cerramos esta mesa con una convicción: defender las semillas nativas y criollas es defender el pasado profundo, el presente alimentario y el futuro agroecológico de México. La agroecología, las agriculturas regenerativas y la soberanía alimentaria no parten de cero; tienen una de sus raíces más firmes en la agricultura tradicional y en los pueblos que la sostienen. Por eso, la justicia, el país y el mundo tienen una deuda histórica con los pueblos indígenas y campesinos: reconocer que proteger sus semillas es proteger conocimiento, territorio, biodiversidad, alimentación, autodeterminación y vida comunitaria.  
  
Sin pueblos indígenas y campesinos no hay semillas nativas vivas: proteger la semilla es proteger a sus sujetos históricos.  
   
La semilla nativa no es germoplasma aislado: es conocimiento ancestral, tecnología agrícola tradicional, Etnoagronomía y memoria civilizatoria.   
  
Defender las semillas es defender territorio, alimentación, biodiversidad, justicia y futuro agroecológico para México.

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