Aristóteles Ayala de fiesta y animoso en el cataclismo de las utopías posibles

SOCIEDAD 21 de abril de 2022 Por Alex Sanciprián
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Sin pretenderlo, Aristóteles Ayala Rivera profesa de alguna manera ciertas determinaciones del poeta simbolista ruso Alexandr Blok. 


Es como si algo de la poesía que caracteriza a este singular escritor fuese similar a la marea, al oleaje que humedece los pies de quien mira la inmensidad marina mientras dilucida, íntimamente, las encrucijadas propias y del entorno, y activa refulgente ánimo para proseguir el trajín cotidiano, moverse con la certeza de poseer la mayor cantidad de posibles ante la adversidad.

Alexandr Blok ha escrito: 
Acepto todo lo que hubo.
Nunca busqué mejor suerte.
Acaso hay algo mejor que haber amado.
¡Algo mejor que haber ardido!

La felicidad y los sufrimientos
impusieron sus huellas amargas,
Pero yo no desperdicie la antigua luz
en tempestades pasionales, ni en el tedio sin límites.

Aristóteles Ayala se ha desarrollado bajo la influencia del estudio y del esfuerzo propio. 


Conoce la seducción del pragmatismo, pero también las posibilidades de convertirse en huésped de sí mismo y desde la aparente nada labrar un proyecto que vincula a muchas más personas desde el ser independiente.


Es decir, acepta todo lo que hubo. 

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Conoce la felicidad y los sufrimientos. 


Goza de amistades plenas, sinceras y con ellas, a través de ellas, da la bienvenida al cataclismo de forjar un empeño colectivo donde hay cabida para las utopías posibles y las realidades alternas.

Por eso, a pesar de la transitoria desventura de saberse ligeramente menguado por cierta complicación orgánica en su garganta, en su voz, hace unos días hizo un espacio en su agenda de actividades para encontrarse con sus congéneres, con sus amistades del gremio jurídico, político, artístico y empresarial en ocasión de su cumpleaños. 


No había podido hacerlo en los últimos dos años.

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De tal suerte, un grupo de amistades se organizaron con él para poner en marcha una celebración de cumpleaños en todo lo alto. 


Comida, bebida, música, baile y el saludo fraterno para festejar la vida misma, la gratitud de seguir vivos, así como el intercambio de opiniones para desarrollar factibles proyectos productivos a la voz de ya.


Tal vez la poesía no sea uno de los dones que significan el ser y el hacer de Aristóteles Ayala. 


La facultad, la habilidad de ser un eficiente negociador y forjador de amistades sí es lo suyo.


Recientemente ha cumplido años. 


En breve está por cumplir también anhelos, con la ayuda de sus amigos. Atisbará nuevas inmensidades también.

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