
Tulipanes que enamoran





Una hermosa tarde de otoño en las afueras de una ciudad que enamora, de nombre París, Diane está en el huerto de su casa; ella es una hermosa joven de 23 años, universitaria, amante de la naturaleza y las flores por lo cual pasa demasiado tiempo en ella…
Su vida se desarrolla entre sus estudios, ayudar en su casa y trabajar medio tiempo en una florería. Su sueño es convertirse en una gran maestra de música.
Cada día por la tarde camina hasta la florería donde es ayudante de una florista. Ella observa a cada cliente que llega y que sale contento con sus flores.
Un día notó que de manera recurrente un chico se detenía frente a la vitrina de la florería, observaba durante unos minutos y luego se retiraba. A Diane le intrigaba esa actitud. Un buen día ese chico ingresó a la florería y pidió un ramo de tulipanes. Le entregaron uno que quedó hermoso.
Al día siguiente, en los jardines de su universidad, Diane observó, a lo lejos, una curiosa escena: una pareja de jóvenes conversaba, el chico le ofrecía un ramo de flores y la muchacha rechazó el detalle retirándose rápidamente. Él, desconcertado, caminó rumbo a la salida y Diane, sin pensarlo, lo abordó diciéndole que ella trabaja en el lugar donde compró el ramo. El chico, atento pero serio, sólo le dijo “Ah, ¿en serio? Sí, me gusta mucho pasar por ese lugar y observar las flores”. Diane sabía lo que había pasado pero quiso ser prudente y se despidió para ir a sus clases.
Transcurrió un mes con la tranquilidad con que una hoja se desprende del árbol en otoño, y el chico llegó a la florería. Esta vez no se detuvo en la vitrina, fue directamente a saludar a Diane, quien estaba trasegando con sus cosas para irse a casa. “Hola, me llamo Leonardo, ¿te puedo acompañar? En el camino, platicaron animadamente: ella le contó de sus clases de música y él le dijo que ya había terminado sus estudios de Biología.
Al parecer, Cupido empezaba a hacer su trabajo lanzando sutiles dardos en forma de tulipanes: a Diane le llamaba la atención su caballerosidad y su gusto por las flores, y él admiraba en Diane su entusiasmo con el que vivía su día a día y su actitud amigable.
La sensibilidad, el arte y las pasiones que cada ser humano tiene se movieron en una sinergia como un suave remolino de complicidad y amor. La historia apenas empezó.






En Texcoco el arte de la pintura se expande; inauguran exposición alumnos de David León Amarillas

Texcoco, protagonista de su propia historia


En Texcoco más lámparas de alta tecnología en la Unidad Habitacional Las Vegas

«Para gozar y bailar», este viernes se presenta el Ensamble Trombones 4+1 en el CCMB

Gobierno de Delfina Gómez anuncia llegada de Döhler al norte del Edomex; empresa alemana invierte más de mil 200 mdp para nueva planta de producción



