
* Luego de mirar las dos películas bélicas realizadas por Clint Eastwood queda en evidencia que la única verdad es el peso de la sombra, el rigor de la pérdida.





Queman el olvido.
Sirven para sellar tratados de paz,
en banquetes y cenas aguardan al cierre,
cuando la palabra se vuelve honesta.
​Aromático sube el humo del café,
dibuja espirales sobre el borde de la taza.
Del cigarro, el puro y la pipa se generan
jirones humeantes de ambivalencia.
​Ni antes del brindis, ni después del adiós;
son canales adictivos del pensamiento,
son paréntesis de volátil costumbre.
El humo es mapa del destino.
​Hacen de la soledad refugio.
En noches de media luna alejan el frío;
durante el día son antesala de proyectos.
Humanizan el transcurso del tiempo.












