
* Luego de mirar las dos películas bélicas realizadas por Clint Eastwood queda en evidencia que la única verdad es el peso de la sombra, el rigor de la pérdida.





Las manos se levantan como vigas cansadas,
trazan una geometría de memorias.
El plano exacto: dedos entrelazados.
​El orden del desastre:
ladrillos que no sostienen
pero guardan el calor
de lo que fue la casa.
No es ruina, es arquitectura de piel;
sostiene el peso del mundo
con voluntad y tacto.
En cada palma un mapa de esfuerzos.
Hay una estructura invisible,
muros contra el olvido.
​Bajo este techo de carne,
soles se filtran por las grietas del día.
Una luz pesa y arde.
Soles que iluminan y edifican;
columnas de fuego que sostienen
el cielo sobre los hombros.
El sudor es cimiento,
la mirada horizonte de ladrillo y esperanza. Refugio y carga.
Es el brillo de lo absoluto.












