
* He aquí la crónica de un episodio de sincronicidad.



Al amanecer ríen los azules.
Desandaré de golpe
el agobio de tu nombre.
Frente al río,
el tiempo fluyendo.
Al mediodía brillan vocales.
Soy precariedad,
caída y fortuna.
Al anochecer abrazan los puentes.
Basta de besos secos.
Prefiero el caudal.
Al alba, tu rostro:
jacaranda en sombra.
De noche, el encuentro:
sosiego y calma.












