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Alex Sanciprián


La música desata pasiones, como la vida misma. Los narcocorridos desatan violencia extrema y desmadre por el desmadre mismo. Sus hacedores, sus intérpretes y sus fans son públicos unidos por el delgado hilo de la desmesura. Cada quien sus gustos.
Luis R Conriquez es un intérprete de narcocorridos.
Se presentó ayer sábado en el Palenque de la Feria del Caballo en Texcoco.
El cantante se negó a interpretar narcocorridos.
Hay advertencia de las autoridades a los artistas de multas y detención si lo hacen.
Entonces la gente se sintió defraudada. Es decir, querían su música con letra de violencia. No hubo y ellos la interpretaron.
Advirtió que no los cantaría. Cantó otras melodías que no hacen apología del crimen.
La gente se irritó.

Y comenzó su propio espectáculo: despertar al salvaje interior, soltar gritos, injurias, el relajo delirante.
Hicieron destrozos al equipo del cantante. Se enfrentaron a guardias de seguridad del Palenque.
La violencia inherente de un público acostumbrado a música y canciones recargadas de violencia.
La empresa, ni las autoridades tienen culpa del espectáculo de un público infectado de narcocorridos, proclive al desmadre por el desmadre mismo.












