
* Luego de mirar las dos películas bélicas realizadas por Clint Eastwood queda en evidencia que la única verdad es el peso de la sombra, el rigor de la pérdida.





​Todo pasa, mientras la luna es creciente
la blasfemia circula en una corriente
de olvido metafóricamente
benigna a la travesía delirante.
​Mientras el letargo de los árboles
encapsula frutos venideros,
el frío tonifica promesas y sueños;
calca de proyectos renovados, fieles.
​Dicen que la soledad no es ausencia,
es tranquilidad. Cambio de rutina.
La soledad se vuelve grata compañía.
Sax, piano y batería, epifanía.
​Más allá de las palabras ronda, late
el alma de los árboles, su lenguaje,
ramas y hojas se mueven lentamente;
hay música, las aves cantan. Amanece.












