Tantálico suplicio de mirarla
adentrándose al mar portentosa,
en el orgullo de saberse diva
y brinca en el mar, su cuerpo flota.

Azul, delgada línea del deseo.
Distante afán; tener sus labios cerca.
Ir hacia ella; aplazado impulso.
Es brisa, cresta de ola continuada.

Es la nitidez del mediodía.
Un yate cruza la bahía.
Ella se levanta; reafirma su presencia.
Es renovado deseo, memoria.

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