Reconocimiento continental al Proyecto “Crecer en la adversidad”, del doctor Raúl Nieto

EDUCACIÓN 13 de mayo de 2020 Por Alex Sanciprián
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 Ha sido reconocido, a nivel internacional, uno de los proyectos productivos que desarrolla el profesor-investigador doctor Raul Nieto Ángel, fitotecnista egresado de Chapingo, desde hace varios años.

Al respecto, el también especialista en poda de arboles frutales ha precisado lo siguiente: “de la Convocatoria 2020 de los PREMIOS LATINOAMÉRICA VERDE, el Proyecto "Crecer en la Adversidad, Proyecto Modelo de Desarrollo Rural Sustentable", Coordinado por un servidor, de los 2,540 Proyectos participantes de 35 países Latinoamericanos, el nuestro resultó ser distinguido con la posición número 33 de entre todos; mi agradecimiento a la UACh, a Mente y Tierra Fértil, A. C. y a la Biól. Edelmira Heras Sánchez y a todos los que de alguna manera participaron en el desarrollo del mismo”.


“Nosotros, como los hombres del alba, temblamos muchas veces por la miseria, el frío, las muertes cercanas, hasta por la lluvia que de vez en cuando nos visita”.

“Aquí en San Miguel Tulancingo teníamos miseria extrema. No había nada productivo por hacer. Los menos de trescientos habitantes que éramos nos fuimos yendo. Pero algunos regresamos e impulsamos proyectos productivos. Dejamos de ser tierra de emigrantes. Ahora los jóvenes se están quedando porque ahora sí hay mucho trabajo por desarrollar. Aquí es pobre el que quiere. Aquí, por ejemplo, hemos conseguido superar la falta de agua. Hay trabajo en los invernaderos y en las parcelas donde se siembran frutales. El trabajo comunal ha sido la clave. Todas las casas del pueblo tienen ahora calentadores solares, y varios vecinos han conseguido convertirse en prósperos productores agrícolas.

“Hay que regresar a nuestras comunidades. Debemos dar algo de lo que se aprende como universitarios. Hemos hecho de la adversidad un potencial para el progreso, y el bienestar de todo”.

 Oaxaca es un pueblo con identidad y arraigo. Tiene todos los climas, y una tierra pródiga. 

En el inicio de los tiempos San Miguel Tulancingo ha sido y es un rincón cerca del cielo. Presencia milenaria. Nunca se pierde el sueño y la gana de regresar al pueblo.

La convivencia aquí se rige por la cultura del esfuerzo conjunto. Los senderos de la esperanza se han trazado con la idea del cambio.

Para reconocerse, con frecuencia, debe uno asomarse y transitar y convivir en los territorios del infortunio. Se necesita sentir cómo el frío lame el rostro y hasta dónde el sufrimiento provoca lágrimas.

A veces se cumplen propósitos y pocas ocasiones convicciones. Buscar respuestas a cambio de secretos.

Así fue la época en que el niño Raul Nieto avanzó al Valle de las Desventuras, acicateado por su madre, de cara al sol. Le tocó emprender camino ante el suplicio de sobrevivir. No vagar en la escasez.

Antes de doblar por la cima del cerro y proseguir su marcha al camino principal volteó al poblado, atisbó sus minúsculos confines. Se hizo una promesa.

“Volveré, regresaré convertido en otro para darte lo que no me diste tu”. 

Guardó la idea en lo más recóndito de su intimidad, y avanzó por la brecha.

Supo desde entonces que en un viaje como el suyo debía avanzar, nunca parar. Hacerse fuerte y crecer frente a la adversidad.

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