Los celos… dolorosos y ¿necesarios?

ACTUALIDAD 05 de mayo de 2022 Por Karina Flores*
Esa maldita costumbre de querer aplicar el interrogatorio del diablo: ¿ dónde estás ? ¿Con quién, que estás haciendo?
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 ¿Que son los celos? Los especialistas los definen como una emoción  que nos pone sobre aviso que alguien a quien amamos o apreciamos pudiéramos perderlo. Entonces su función es proteger a ese alguien, que consideramos preciado, para no se vaya de nuestro lado. Puede ser algo real o imaginario, nos puede confundir también; unos celos, digamos “sanos”, nos ayudarán a proteger a nuestra pareja, a darnos cuenta que a esta persona que amamos la estamos dejando a un lado, que hemos dejado de construir a su lado, la estamos descuidando y que alguien más está pasando tiempo con ella o tal vez dándole atenciones que nosotros ya no le damos. Los celos pueden ayudar a resolver estos puntos y de nuevo retomar el interés en nuestra pareja.

Ahora vamos a hablar de cómo los vamos a expresar, y de los celos que son patológicos. Los empezamos a notar cuando la persona ya se siente mal; cuando no está con su pareja no se puede desarrollar adecuadamente en las actividades que le competen (trabajo, casa, estudios, etcétera), constantemente verifica redes sociales, revisa cartera, celular, tiene una necesidad incontrolable de saber que está haciendo cada momento, pregunta constantemente ¿por qué? (todo lo que hace la pareja se cuestiona), la persona se siente acorralada o presionada, no puede hacer una actividad sin su pareja, se llega a convencer casi irracionalmente que esa persona le pertenece.

Quien vive los celos, piensa que no existe la más remota posibilidad de compartir al otro, hay una demanda muy grande, donde nada le satisface, nada le llena. Es como el personaje de Disney, la Reina del cuento de Blanca Nieves: según su retorcida idea no puede existir una persona  más hermosa que ella; así que a la hermosa muchacha —que además es su hijastra—, ¡hay que liquidarla, hay que hechizarla para borrarla del mapa! Algo similar sucede con los celos, existe una demanda que apremia, que dice “te quiero todo(a) para mí, nadie se puede acercar a mi pareja”. La causa: una gran inseguridad que la invade, que carga dentro de sí; cuando controla al otro se apodera de su vida, la “necesita para ser ella misma”.

Claro que muchas veces existe el otro, el que se deja enganchar, el que se deja dominar, y todo esto se da de una manera muy dolorosa. No se logra armar nada ante la sospecha de que el otro está siendo infiel; hay un encapsulamiento, el celoso siempre está pensando en que algo le van a robar, siempre se siente en desventaja, y esto, tristemente, sólo logra hacer que no tenga un minuto de paz en su vida. Tenemos que recordar que amar es la decisión de hacer feliz a otro ser humano y la dependencia es la necesidad de que alguien me haga feliz; la realidad es que el amor se da desde la libertad o no es un amor pleno.

Celar de esa manera no tiene nada que ver con el amor; los celos son un miedo a perder aquello que queremos, que sentimos que nos pertenece, que nos proporciona bienestar y felicidad, por lo tanto tenemos que vivir controlándolo por el miedo a perderlo, “no es lo que hace tu pareja, sino lo que crees que hace tu pareja”; en ese sentido nada te va a satisfacer.

Cuando amamos sentimos la necesidad de conocer a esa persona que nos importa, saber  si le fue bien en una reunión de trabajo, queremos saber de su vida y si le va bien o mal en su día a día. Todo lo contrario a lo que sucede cuando queremos controlar cada uno de sus movimientos, todo lo que hace, y así dejamos crecer un miedo a que conozca a alguien más y nos abandone. Es una diferencia muy grande entre la primera y la segunda situación.

La raíz de este pensamiento como ya mencionamos es la inseguridad, la falta de confianza en nosotros mismo y la falta de autoestima.

Puede que estemos con una persona que sea totalmente fiel, que jamás nos haya dado algún motivo para ser inseguro(a) pero aun así sentimos la necesidad de controlar todo lo que hace, no nos sentimos seguros de nuestras cualidades, de lo que entregamos, de la manera en la que damos amor o estamos obsesionados con que nuestra pareja es más guapa que uno ―a nuestros ojos― y que eso, eventualmente, será motivo para que nos haga a un lado.

Sólo que nos debemos dar cuenta que aquello que nos hace sentir así es el reflejo de nuestras propias inseguridades y que es lo que tenemos que trabajar; en este punto cada uno seremos los únicos responsables de superar esa forma de conducta.

Unas recomendaciones de cómo controlar los celos insanos: 

1. Trabaja en tu amor propio: afuera puede haber personas más bonitas, más inteligentes, pero nadie es como tú; cuando estás seguro de quién eres haces que las demás personas reafirmen lo que sienten por ti; nadie podrá darle afuera lo que tú puedes darle a tu pareja, la pareja no es un objeto que nos pertenece, si esa persona está a tu lado es porque ella lo ha decidido.
2. Pierde el miedo, nada es para siempre; hay relaciones que son felices para siempre, pero nada es eterno, tu pareja va a estar contigo hasta el momento para el que ambos estén preparados, para el que estén aprendiendo y evolucionando el uno con el otro, sólo el presente es lo que tienes seguro, de esta manera te liberas y te das el lugar que mereces. Cuando vibras en el miedo te desconectas de tu esencia; pregúntate ¿vale la pena estar con alguien a quien tienes que estar controlando?
3. Controlar no garantiza la fidelidad, puedes revisar celular, billetera, puedes contratar investigadores privados, software para espiar su computadora, pero sólo detente unos minutos a pensar que quien quiera ser infiel lo va a ser. No puedes vivir en una relación donde tienes que controlar; lo único que puede suceder es que, por cansancio, alejes a esa persona.

Invierte tiempo en conocerte, en saber tus propios valores en lugar de controlar, tratar de reconocer de dónde vienen esos miedos, trabaja de la mano de un profesional que pueda ayudarte a trabajar tus inseguridades, sanarlas y salir de ellas.

La persona que ama sabe que el amor se da desde la libertad; la persona que tiene dependencia emocional está convencida de que el otro es de su propiedad y que debe hacer lo que ella dice. No responsabilicemos al otro de nuestras inseguridades y temores cuando esto depende absoluta y exclusivamente de uno.

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* Psicoterapeuta : Karina Flores Hernández
[email protected]
Instagram: psic_karinaflores

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