Big Band y música en el CCMB y por todos lados

Música y más música en vivo. Una Big Band que sorprende, una gran orquesta que reinterpreta “a fuego latino” viejas melodías populares y, para bailar, salsa, merengue y cumbia.

ACTUALIDAD 24 de julio de 2023 René Aguilar Díaz
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Las escuelas de música, con las excepciones de rigor, siempre forman sus ensambles —que son parte de su programa académico— con formaciones y repertorios más bien formales o “clásicos”. La Escuela de Bellas Artes de Texcoco no escapaba a esa tendencia. 

Pero ahora, oh sorpresa, la EBA-Texcoco tiene una Big Band… Y la verdad, suena bastante bien.

Este sábado la Banda se presentó en la Sala de Conciertos Elisa Carrillo del Centro Cultural Mexiquense Bicentenario, y colmó las expectativas de quienes no sabíamos que en la EBA Texcoco se estaba fraguando una agrupación de estas características.

Sobre esta “peculiaridad” nos habla la directora de la Banda, Ruth Irán Quiroz.

“Sí, mi formación es estrictamente académica, pero siempre he tenido gran influencia de otros géneros, por mi hermano que gusta del Jazz, del blues, del Rock… Entonces me dieron oportunidad, aquí en la Escuela de formar una banda: tenemos muchos alumnos que estudian alientos que forman una banda, pero como banda tradicional, que es muy padre, pero les dije ¿Cómo ven si formamos una banda de Jazz? Dijeron que sí”.

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La maestra Quiroz Espejel, es chelista egresada de la Ollin Yoliztli, integrante de la Orquesta Típica de la Ciudad de México, con una formación rigurosamente académica, pero que no le ha impedido dar ese giro que enriquecerá la formación de los jóvenes estudiantes de música en la EBA Texcoco. Y es una banda bastante joven, no solamente por la edad de sus integrantes, sino que apenas lleva de formada lo que va del año lectivo, es decir ¡menos de un año! “los chicos son muy talentosos, muy disciplinados”, comenta la maestra Ruth.

Algún connotado pianista del género alguna vez dijo, hace años, que el jazz en México era cíclico, que “subía” en el gusto del respetable y luego entraba en un bache, para después hacer otra vez ese sube y baja. Hoy tenemos la impresión, le comentamos a la maestra Quiroz Espejel, que el jazz empieza a ser parte del repertorio de los escenarios mexicanos. ¿A qué cree que se deba?

“Lo que veo es que ha ido creciendo un poco. Está ahora la Big Band Femenil y las carreras de la Escuela Superior de Música… He visto ahora muchas big band; por ejemplo, los chavos que están estudiando aquí, en Texcoco, también ensayan con otras bandas de la Ciudad de México… Creo que va creciendo en el gusto popular. Definitivamente las escuelas han contribuido: los alumnos van a las escuelas a formarse académicamente específicamente en el jazz”.

Le comentamos a la maestra Ruth que a veces los músicos de formación académica se sorprenden por cómo el jazz hace que los músicos del género aborden de otro modo, con cierta libertad los giros armónicos, sin embargo, ella asegura que no hay tanta sorpresa porque “los músicos académicos conocemos el género, a muchos nos gusta. Hace años vino a dar una clase el maestro Arturo Sandoval, trompetista famosísimo (cubano, cofundador del legendario Irakere), y un maestro de la Ollin Yoliztli me invitó a participar en una orquesta de cámara, un ensamble de cuerdas, y la verdad es que no están peleados los géneros: el arreglo de jazz latino con cuerdas sonaba padrísimo”.

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La Big Band —haciendo honor a su formación— está integrada, cunado menos, por una veintena de jóvenes músicos y, por supuesto, el repertorio de este sábado pasado estuvo compuesto por estándares del jazz, incluidos una cuarteta de piezas interpretadas por dos jóvenes cantantes, Itzel Rodríguez y Armando Gutiérrez: piezas como «The Lady is a Tramp», «All of Me» (de la legendaria Billie Holiday), «Feeling Good» o «Fly Me To The Moon», estuvieron más que bien recreadas por los jóvenes músicos.

Por su parte el maestro Marcos Morales, director de la EBA, nos comenta que el proyecto despertó gran interés en los alumnos y por supuesto la Escuela brindará todo el apoyo para la Orquesta.

*  *  *  *

Y de repente el espacio se llena de música.

Con “el espacio lleno de música” no me refiero a la facilidad de encender un aparato de radio o un adminículo de los de moda y que Spotify o Youtube, u otras plataformas digitales, supuren toda clase de música, buena y mala, por los audífonos.

No, en realidad quiero referirme a que, en Texcoco, aquí en el oriente del Estado de México, de pronto tenemos varios lugares donde podemos escuchar música en vivo (y con frecuencia no nos damos cuenta). Uno de esos lugares es, por supuesto, el Centro Cultural Mexiquense Bicentenario.

La oferta está ahí. Sólo es que la busquemos si en verdad nos gusta la música en vivo.

Por ejemplo, el pasado jueves 20 de julio asistí a un “Ensayo abierto o didáctico” de la Orquesta Filarmónica Mexiquense, en la Sala de Conciertos Elisa Carrillo.

El repertorio seleccionado fue harto singular: el programa titulado “Fuego latino”, incluye piezas académicas por supuesto, como el «Danzón No 2» de Arturo Márquez, o «Malambo», apenas una mínima muestra de la obra del argentino Alberto Ginastera… pero, he aquí lo peculiar, un par de jóvenes, talentosos compositores y becarios de la OFM, hicieron orquestaciones para piezas muy populares como «La Boa»… Sí, la mismísima pieza que hizo popular la Sonora Santanera y que compuso el yucateco Carlos Lico, aquel cantante que se hizo famoso con una canción de Armando Manzanero titulada «No». Claro, los que son menores de 50 años no se acordarán. También hicieron el arreglo para una canción que canta Ricky Martin, «La Vida Loca». Bueno, hay para todos los gustos.

Ya saben, el Centro Cultural Mexiquense Bicentenario se ubica en el kilometro 14.3 de la carretera Los Reyes-Texcoco, justo a la entrada de la comunidad de San Miguel Coatlinchán.

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