



​Molido ya regreso de mi sueño,
al dar la vuelta su perfil vislumbro;
del mundo onírico ya no soy dueño,
despierta y tiembla sobre mi hombro.
​¿Deseas té de jazmín?, digo al oído.
Se estira y pide más bien un beso;
cumplo el deseo con tacto encendido,
cruje el cansancio del cuerpo y el hueso.
​Río de luz que fluye con su ritmo,
sus manos son el húmedo asidero;
somos un eco, un breve algoritmo,
luz de su vientre, refugio que quiero.
​La noche es estampida de los truenos,
la lluvia dulcifica su quejumbre;
estando de pasión y vida llenos,
su cuerpo junto al mío ya es la lumbre.
​En el entresueño ama con fervor,
con suave delirio grita su ardor;
su ahínco es volátil, tiene rencor,
un manto de frío cubre este amor.









Paramédicos y rescatistas del Servicio de Urgencias del Edomex, ejemplo de vocación y trato humanitario
• La llegada de nuevas generaciones mantiene viva la historia del organismo: Héctor Linares Bocanegra.






