Feminismo, encuentros y desencuentros con el movimiento de la diversidad sexual

SOCIEDAD 02 de marzo de 2021 Por Charly Santos Gaucin
Continuamos con las viñetas descriptivas acerca de la representatividad del 8 de marzo. Ahora, toca el turno a un joven estudioso del movimiento feminista y sus derivaciones. Santos Gaucin es representante del ColectivoLGBT+ Chapingo.
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En el mundo existen segmentos poblacionales que se caracterizan por una complejidad en torno a su diversidad sexual. En este sentido, sus Derechos Humanos (DDHH) y sus Garantías Individuales son constantemente vulnerados, como lo sostiene el Spartacus, Gay Travel Index (2020), mismo que refiere existen cuatro países en donde se siguen aplicando sentencias de muerte a personas Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans, y más (LGBT+).  En este orden, también existe un país en que se aplica la Ley Islámica Sharia (que consiste en diversos castigos severos como cortar manos, apedrear e incluso la pena de muerte). 
En el mismo estudio se consideran 202 países, y se acomodan en un “ranking” que mide la seguridad para los viajeros LGBT+ en los respectivos países, de ellos, claramente se destaca a México, que ocupa la posición número 42, aún muy lejos de los primeros lugares (Canadá, Malta y Suecia).


En el mundo, las opiniones acerca de la aceptación social de la diversidad sexual están muy divididas por país, región, desarrollo económico, influencia religiosa, entre otros factores. Sin embargo, es cierto que la aceptación ha ido en aumento, también cabe subrayar que faltan diversas acciones por hacer hoy en día; desde el matrimonio igualitario, la intersexualidad como tercera opción, la prohibición de las pseudo terapias de conversión, leyes de identidad de género, la tipificación de crímenes de odio, la adopción homoparental, leyes anti discriminación, eliminar las restricciones de viajes a personas cero positivas, crear instancias que atiendan a la población sexo diversa, para ilustrar. 


Poushter y Ken (2020) mencionan que en México el 69% de la población acepta la diversidad sexual, ello ya refleja una población altamente prejuiciada en México. Son diversos los factores que influyen en la aceptación, pues el mismo estudio revela que a mayor educación, mayor aceptación; a mayor edad menor aceptación; del mismo modo que, las personas con una ideología de izquierda aceptan más la diversidad sexual que las personas de derecha y centro, y las personas que profesan una religión tienen tendencia a aceptar menos lo ya comentado.

 
Pero, ¿y qué onda con el feminismo y la relación con el movimiento de la diversidad sexual?


Antes de esbozar el planteamiento debo reiterar que no pretendo usurpar los espacios de las mujeres en el marco del acercamiento de una fecha de suma relevancia, “El día de la mujer”, sino ahondar en el debate al respecto y volver la mirada allí donde ha habido un desencuentro, y es que como dice el eslogan de lucha política “Sin feminismo no hay orgullo”, entendiendo al “orgullo” como el movimiento de lucha política LGBT+, pues ambos movimientos poseen objetivos en común; uno de ellos es combatir al machismo, que no sólo ha dañado a las mujeres, sino también a las personas de la diversidad sexual y a la sociedad en general, por no alinearse a las normas de conducta que éste exige, tales como: los roles de género, los comportamientos asignados socialmente a hombres y mujeres, un binarismo de género, etc., pero, ¿si el feminismo y el movimiento LGBT+ tienen objetivos en común por qué no trabajan sobre una misma línea de lucha política?


Es necesario hablar de los desencuentros, existe un ala del feminismo, el feminismo llamado “radical” que reduce el “ser mujer” a un componente esencialista y biológico, es decir, a haber nacido con vagina, y por tanto excluyente de otras mujeres, ¿cuáles son las otras mujeres?, las mujeres trans, es decir, son personas que experimentan una identidad de género no coincidente al sexo y/o género asignado al nace; en otras palabras, no son mujeres biológicas, pero por ese hecho no dejan de ser “mujeres”, el sistema cis-hetero-patriarcal, el Estado y la sociedad ya les niega su identidad de mujeres, también el feminismo radical tras excluyente lo hace.

  
Ya decía Judith Butler que el género no es una esencia que se expresa mediante actos, sino que los actos en sí son los que constituyen o performan la identidad de género, pero interpretar el género no es simplemente una autodeterminación; ¿a qué se refiere Butler con ello? Ejemplificando con las mujeres trans, no es tan simple como que una mujer trans se autodetermine mujer, sino que “El yo” necesita reconocimiento, y el reconocimiento está restringido culturalmente por normas, y estas normas son impuestas por el sistema social (y dentro de él las Feministas Radicales Trans Excluyentes) , mismo que niega su reconocimiento como mujeres.

  
En este sentido, Arteta (2020) expresa que en México no hay un registro oficial sobre los delitos por crimen de odio, por lo que en 2019 activistas crearon un Observatorio Nacional integrado por organizaciones locales de 10 entidades que, considerando tan sólo esos territorios, han registrado al menos 209 asesinatos desde 2014 hasta mayo del 2020. 


Los crímenes de odio se caracterizan por ser violentos, así pues, el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio en México (2020) menciona que siempre existe un volumen de delitos que no llegan al conocimiento de las autoridades, la mayoría de los crímenes se cometen contra mujeres trans (44.5%), es decir “Trans feminicidios”, a las mujeres trans también las matan en razón de género y transfobia.  Si sumamos que hay movimientos de feministas radicales que trabajan en retroceder las labores legislativos en materia de “recoconimiento legal de identidad de género”, el más reciente caso se dio en Puebla.

 
Sin embargo, no todo es desalentador, pues destacan grupos feministas abiertamente interseccionales que apoyan e incluyen a las mujeres trans dentro del movimiento feminista, y también mencionan a las mujeres lesbianas y feministas.  

Es verdad que los hombres en el movimento LGBT+ debemos deconstruirnos y abrir los espacios del activismo a las mujeres (trans y cis género), y también es verdad que el movimiento feminista y el movimiento político del orgullo deben de ser aliados estratégicos. 

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