MORENA dice no ser igual, pero cómo se parece al viejo PRI

Jordi Salazar 17 de marzo de 2021 Por Jordi Salazar
morena

Recuerdo que mi abuelo decía, cuando le preguntabas por quién votar, que votar por el PRI era votar por México.

Esto sería por allá de la década de los 70’s, en sus primeros años, sin embargo, hoy si le preguntas a los abuelos, que en esos años eran jóvenes, por quién hay que votar, casi invariablemente te dicen que votar por MORENA es votar por la transformación de México.

Y es que en realidad no hay diferencia entre la clase gobernante del priismo viejo, anquilosado, corrupto, y aquellos que hoy ejercen el poder, también anquilosados, viejos (en sus ideas) e igualmente corruptos.

Vivimos un régimen que lejos de considerarlo innovador, eficiente o mínimo aplicado, es en realidad fanático de la gerontocracia. Hace unos días el mismo AMLO decía que después del 2024 vendría un relevo generacional; afirma que entre sus filas hay gente joven de ¡50 años!, que bien pueden encabezar la continuidad del movimiento.

Ayer el INEGI dio a conocer que México es un país joven, el grueso de la población está en los 29 años de edad, es así que surge la gran duda ¿Acaso López Obrador añora a los jóvenes de los 70’s que sabían que votar por el PRI era votar por México?.

Las maniobras prácticamente son las mismas: utilizar el presupuesto con fines electorales, hoy les llaman programas sociales, los cuales entregan a discreción recursos sin importar la efectividad de su uso.

Lo importante es crear clientelas políticas, estas son abundantes en la pobreza, el sector poblacional favorito de Lopéz Obrador, no por empatizar con este, sino porque abusando de la ignorancia, falta de información y nula comprensión en temas económicos, hace creer que con unos cuantos pesos, redime años de atraso y desigualdad social.

Así mismo, envía a los jóvenes a la mediocridad laboral, pues sin mayor esfuerzo cada mes su programa “Jóvenes Construyendo el Futuro”, reciben $4300 pesos, esto sin mencionar la opacidad en que opera este mecanismo.

La apuesta es que ese sector vote para que continúen las mal llamadas “becas de AMLO”, así como con el PRI, no importaba que sucediera “arriba”, lo importante era recibir “algo” del gobierno con solo por votar por el tricolor.

Hemos normalizado que el gobierno desperdicie el dinero de los contribuyentes en programas con dudosos resultados y en obras que van que corren a ser “elefantes blancos”.

Por otro lado, otra gran similitud es el anhelo de concentrar el poder y ejercerlo unipersonalmente.

Ha socavado la autonomía del Poder Legislativo en ambas Cámaras y pretende hacer lo mismo con el Poder Judicial, amenazando a jueces y magistrados que emitan resoluciones contrarias a su “transformación”.

El presidente tiene a su disposición todo el aparato estatal para iniciar investigaciones a modo, demostrado está con la renuncia de un ministro de la Suprema Corte, con un perfil contrario al nuevo régimen y que sería muy probable, no se alineara con los caprichos del habitante de Palacio Nacional.

Ahora lanza la ofensiva contra un Juez especializado en competencia, que dictó la suspensión provisional de la llamada Ley Bartlett, impulsada por el presidente, la cual a todas luces es inconstitucional, a pesar de ello, a través de su conferencia matutina, el presidente vocifera pestes en contra del Juez, acusándolo de lo que su entripado pronuncie.

En conclusión, no solo hay que jactarse, hay que demostrar que no son iguales; sin embargo, mientras la llamada “cuarta transformación”(así con minúsculas) sea un culto a la personalidad, una granja de chapulines y una masa ideológica heterogénea, no dejará de ser la reconstitución del priismo añejo y que tanto daño hizo al país.


** Jordi Salazar es apasionado por las letras, las ideas y las imágenes, doctorado en estos temas y amante férvido del Jim Beam. Ha participado en distintos foros de discusión sobre temas políticos y sociales, además de colaborar en diversos eventos culturales de gran relevancia.**

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