Vengo de Ecatepec… Del estereotipo a La Voluntad de la Belleza

ACTUALIDAD 26 de agosto de 2022 Por René Aguilar Díaz
El colectivo Ecatepec en la Mira, desarrolla un laboratorio para redescubrir cosas bellas en el municipio. “Es una provocación para reflexionar sobre la estigmatización” dice Luis Ángel Gómez, coordinador del proyecto. Foto: Luis Ángel Gómez
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¿Cómo influye la presencia/ausencia de la belleza en nuestra manera de habitar un municipio como Ecatepec? Esa pregunta la plantea el colectivo “Ecatepec en la Mira” en su proceso de crear un espacio de experimentación y acción escénica.

El objetivo es gestar ese espacio y por eso un grupo de jóvenes ecatepenses se han dado a la tarea de desarrollar un laboratorio llamado “La voluntad de la belleza” donde, de forma colectiva, se proponen profundizar en el concepto de “lo bello” para contrastarlo con la realidad de su municipio.

Pero ¿de qué parámetros de belleza parten para definir la “belleza” —o ausencia de ella— en su territorio? Luis Ángel Gómez, actor y director por la UNAM, y quien coordina el proyecto, nos da la respuesta:

“Esa pregunta está enfocada en el laboratorio de creación escénica La Voluntad de la belleza, y toma el nombre de un cuento del mismo nombre, de Eduardo Galeano. Él dice que desde tiempos prehistóricos el humano ha tenido esa necesidad de gustar y de gustarse y lo podemos ver en esas pinturas en donde intenta dejar un legado en cueva y en espacios que habitaron; existe esa voluntad así como existe el hambre, el deseo; es algo natural del humano.

“Es una provocación interesante para reflexionar, me parece, porque desde cómo pueden ser percibidos y estigmatizados podremos llegar a la primera sensación de ser un territorio donde reside belleza, un territorio de las periferias urbanas en donde las problemáticas empiezan a invisibilizar una serie de condiciones o influir en condiciones que hacen que la percepción de belleza cambie, o que haya un malestar porque no consideramos que en ese territorio seamos capaces de construir espacios de belleza”.

Ecatepec en la Mira es una plataforma multidisciplinaria que se inició en 2019 cuando participó en las residencias artísticas Escenarios de lo Real, en el Centro Cultural Helénico. Durante la crisis sanitaria, mudó su presencia a redes sociales, organizando distintos conversatorios y en el transcurso del año 2021 realizó el Laboratorio Virtual de Creación Escénica, Representaciones y Realidades de Ecatepec, que desembocó en el cortometraje de creación colectiva “(RE)” con presencia en varios festivales de cine.

Actualmente se encuentra en promoción de su segundo cortometraje “Combinados” y desarrollando el laboratorio La Voluntad de la Belleza, en coordinación con el Centro Cultural y Recreativo de Ecatepec, de la Secretaría de Cultura y Turismo del Estado de México.


“Esa intención —explica Luis Ángel— de construir desde aquí y de explorar qué bellezas existen o que bellezas queremos construir, y también si tenemos esa percepción negativa, ¿por qué la tenemos?, ¿cuándo fue que surgió?, ¿por qué se mantiene? Entonces, es la belleza desde el filtro del territorio; y también de las distintas personas que están convocadas, o que más bien respondieron a la provocación, porque hay distintos Ecatepec.

“Cuando decimos que Ecatepec es un territorio bello, la verdad es que tendríamos que  preguntar, cuál de todos los Ecatepec, porque hay varios y muy distintos: uno sobrepoblado, por ejemplo; no es lo mismo el Ecatepec de la gente que vive en la Sierra de Guadalupe, que tiene otras dificultades, a gente que vive en San Cristóbal Centro o los que viven cercanos a la Ciudad de México o cerca de la terminal del Metro”.

Respecto del estereotipo que lleva al prejuicio, Luis Ángel comenta, “Como quiera es una identidad. Creo que ha sido una constante en las personas que hemos estado en este y en otros laboratorios: pues decimos Vengo de Ecatepec, o de otros territorios hermanos: vengo de Neza, vengo de Tecamac, vengo de Chalco, siempre sale la broma de “hay que esconder las carteras”. Es una identidad que tenemos a partir del estereotipo, una identidad que construye un sentir. Para convertirla hay que reconocerla y también hay que abrir la mirada a qué otras prácticas se dan: hay que conocer por qué se ha dado ese estereotipo, porque además debe tener algo de verdad porque si no, no seguiría siendo tan presente.

“Uno de los primeros frentes que atacamos es el poder de la representación. Hay representaciones que estereotipan o que estigmatizan; lo primero es reconocerlas y también ir desarrollando un sentido creativo de qué representaciones y narrativas queremos hacer nosotros como habitantes. Para ello nos sirven las artes escénicas donde ponemos el cuerpo y la voz al servicio de una idea o de un discurso con el objetivo de compartirlo con la gente.

“Hemos tenido una serie de colaboradores y colaboradoras que tienen esta línea de trabajo en torno a procesos artísticos para abrir posibilidades de tener herramientas. Hemos tenido espacios de diálogo y discusión, complementándonos y vinculándonos creativamente, y ahora estamos en lo que yo denomino prácticas de vuelo: hemos generado ya ideas estructurantes de lo que queremos decir y estamos empezando a ponerlas a prueba, ensayándolas, ejerciendo roles creativos desde la escritura, desde la dirección, desde la planeación, y posteriormente, con los resultados de estas ‘prácticas de vuelo’, elaboraremos la pieza final, que será seguramente un dispositivo escénico. No propiamente una puesta en escena porque el tiempo es corto y necesitaríamos un proceso un poco más largo para poder cubrir ese formato, pero un dispositivo escénico sí nos da tiempo con el objetivo de presentarlo y compartirlo con el público”.

En cuanto al “dispositivo escénico”, Luis Ángel Gómez explica: “Estamos en una fase de creación. Lo padre de estos laboratorios es que no hay predisposición a ‘vamos a montar una cosa así’, o ‘vamos a hacer una obra histórica’, o ‘vamos a hacer un documental’... más bien el mismo proceso, las necesidades y los descubrimientos, son los que van determinando la pieza final.

“Lo que se está perfilando ahora es un entrecruce entre la historia, la macro historia, la historia del territorio, incluso de hace miles de años, empezamos hablando del territorio cuando no había poblaciones humanas predominantes sino los mamuts que hemos sabido que existían aquí, el lago y demás. Hemos hablado de cosas que nos dan dimensión histórica, de los sucesos que han pasado aquí, y también combinándolos con las historias de las y los participantes para entender, por ejemplo, de dónde vienen las historias de migración, de dónde viene la autoconstrucción, la sobrepoblación.

“Entonces no sólo es entenderlo desde las artes académicas sino también desde las historias familiares. Hay una línea muy fuerte de deconstrucción en torno a eso. Y también un conjunto de escenas, o partes de la pieza que vienen desde premisas lúdicas, desde el juego, mostrar los sentires en torno a este territorio… hay otro momento en donde hay un fragmento coreográfico que se está pensando en torno a los cuerpos en el transporte público, hay una líneas que no hemos activado y que estamos en ese proceso de ver si son fértiles para la puesta final.

“Lo padre de este tipo de procesos es que abre muchas puertas. No podemos responsabilizarnos, porque no nos da el tiempo, de estructurar todo el esfuerzo que hemos abierto, pero pues esas puertas se quedan abiertas para otros procesos personales de los participantes, o de otros que puedan venir después”.

Se puede obtener más información en las redes sociales: @Ecatepec en la mira.

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