“Quiero que mi mamá alce mi título, no mi boletín de búsqueda”

* “¿Te cansas de oírlo? Nosotras de vivirlo”: fue uno de los muchos «gritos» plasmados en pancartas y consignas durante la marcha de este 8M en la CDMX, que visibiliza las injusticias, los feminicidios y la violencia que sufren las mujeres cotidianamente.

ACTUALIDAD 09/03/2024 Fernanda Martínez
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Viernes 8 de marzo del 2024. Por las calles de la Ciudad de México corre un caudal de mujeres combativas, enojadas, enjundiosas, alegres…


De diferentes edades, colores y condiciones, protestaron y alzaron la voz por todas aquellas injusticias que se han vivido y se siguen viviendo a nivel nacional e internacional.


La marcha ha cumplido su cometido: visibilizar todos aquellos feminicidios de los cuales nunca se ha hecho justicia, además de dar a conocer los tipos de violencia que sufren las mujeres día con día. Las asistentes alzaron la voz y gritaron por todo aquello que han tenido que callar, por miedo, por la vergüenza, o por ser juzgadas por la sociedad. Alzaron carteles que expresaban su sentir con mensajes contundentes: “Quiero vivir no sobrevivir”, “¿Te cansas de oírlo? Nosotras de vivirlo”, “Quiero que mi mamá alce mi título, no mi boletín de búsqueda”.


Esta marcha creó un ambiente de sororidad y empatía con todos aquellos testimonios de madres de las desaparecidas, con víctimas de violación sexual, psicológica y física; las oyentes ofrecían un abrazo, una flor y un grito de: “Yo si te creo”,” No estás sola”, “No fue tu culpa”.

Mientras tanto otras mujeres repartían folletos de instituciones a las que se puede asistir en caso de ser víctimas de violencia.


Pero también hubo música, danza, panderos y aplausos. La alegría de ser mujer. Se escuchaba a todas las mujeres expresar la injusticia que se vive, la inconformidad por todos los feminicidios que han ocurrido y siguen ocurriendo, por no poder salir vestidas como se les dé la gana, por no poder caminar tranquilas cuando salen de su casa; otra función del arte: dar a conocer esta injusticia. Unas bailan, otras gritan y muchas cantan. También llegó un punto en donde todo esto se detuvo. Se guardó un minuto de silencio por todas aquellas mujeres que han muerto: silencio y puños alzados para honrar y respetar la muerte de las que ya no están. Eso ocurrió en repetidas ocasiones durante toda la marcha.


Después se procedía a gritar con fuerza y unión. “Ni una más, ni asesinada más”, “vivas se las llevaron, vivas las queremos”, fueron momentos donde todas tenían una mezcla de sentimientos, sobre todo de coraje y de tristeza, porque se siguen matando mujeres día con día y quién sabe cuál será la próxima. Como ejemplo, tan sólo en enero de este año, 2024, se identificaron 55 casos, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

El Estado de México tiene el primer lugar con 10 feminicidios. No se ha hecho justicia en infinidad de casos, así que entre ojos llorosos y gritos de coraje se seguía diciendo. “Ni una más, ni asesinada más”.


El fin de la marcha llegó a la plancha del Zócalo, donde la mayoría dejó sus carteles pegados alrededor, y mientras llegaban se gritaba con fuerza. “Lo logramos”. Fueron horas de caminata bajo el sol, pero todas terminaron con una satisfacción enorme de que gracias a estas protestas muchas mujeres han sido escuchadas.

Este 8 de marzo, se recordó a todas las mujeres que han sido, violadas, asesinadas, acosadas, violentadas de manera física y verbal, afirmándoles que «No Están Solas». Al final está la esperanza de que las futuras generaciones no tengan que pasar por situaciones como las de ellas, donde la justicia no sea un privilegio.

Entre gritos y aplausos, la marcha llego a su fin, con un marcado sentimiento de unión y sororidad, y de que estás palabras no son solamente eso, palabras, sino una verdadera certeza. 


¡Por ti, por mí y por todas! 

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