El futuro está en el campo

SOCIEDAD 21 de febrero de 2020 Por Raúl Nieto Angel
Profesor Investigador de la Universidad Autónoma Chapingo “Presea Evangelina Villegas Moreno 2014” “Premio al Mérito Ecológico 2016” “Premio al Mérito Agronómico 2019” “Premios Latinoamérica Verde 2019” Sistema Nacional de Investigadores (SNI)
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La agricultura está ligada al devenir histórico del hombre.

Como disciplina técnica y científica tiene ancestrales métodos de ser y hacer que han determinado el perfil integral de las comunidades.

Quienes la practican y desarrollan, buscan satisfacer, justamente, necesidades primarias, y en ese inter acoplarse a los mercados internos y externos e inclusive a tácitos modos de control político y financiero.

En ese contexto, aquellos que han portado y portan la camiseta de ingenieros agrónomos tienen un sitio fundacional en cómo hacer de la tierra un perdurable y creciente soplo de vida.

Del campo y del mar proviene todo lo que consumimos y usamos los 7,625 millones de personas, además de los animales domésticos y silvestres del mundo; entre los alimentos (forraje y alimento balanceado para animales), alcoholes para el consumo humano y para mover motores), fibras (vestido, utensilios), así como el oxígeno (O2) que respiramos.

Por eso es importante la producción de alimentos y el cuidado de la naturaleza.

Actualmente con los gobiernos neoliberales, en el mundo sólo ocho empresas alimentarias les proveen a la humanidad.
 
Aunado a esta dependencia alimentaria entre países, 821 millones de personas padecen de hambre, 150 millones son niños, es decir, 1 de cada 9 personas en el mundo, según el informe de las Naciones Unidas (2019); el reto a resolver para el 2030 con el planteamiento “un mundo sin hambre y malnutrición en cualquiera de sus formas”.


Por si fuera poco, para el 2050 se pronostica un incremento de la población mundial a 9,800 millones de personas, lo que implica un incremento de la producción de alimentos en 60 %; para abastecer esta demanda, y será más aterradora este desafío, porque para estos años: a) el número de personas que viven en las ciudades podría triplicarse; b) la contaminación atmosférica y consecuentemente la presencia de enfermedades respiratorias; c) escasez de agua (cerca de 2,000 millones de personas no contarán con este vital líquido); d) la extinción de especies marítimas; e) la aniquilación de selvas tropicales; f) la presencia de 'superbacterias' que llegarían a matar a 10 millones de personas cada año (coronavirus, -caso actual); g) la propagación de enfermedades; y, h) los huracanes serán más frecuentes y más intensos.

En México se tienen 125 millones de habitantes (INEGI, 2019), con una superficie territorial de casi 2 millones de kilómetros cuadrados, de las que 32 millones de hectáreas se destinan para la agricultura, y de éstas, solo 6.5 millones de hectáreas son de riego, ubicándose principalmente en el centro-norte del país; sin embargo y como una medida de desmantelamiento del campo, anteriores gobiernos aniquilaron muchas de las dependencias que tenían que ver con el campo, tales como: CONASUPO, CONAFRUT, ANACSA, PRONASE, FERTIMEX, Extensión Agrícola, Banrural, INMECAFÉ, Patronato del Maguey y del Nopal, FIDEPAL, Cordemex; otras han venido a menos: Escuelas Agronómicas, sistema DGTAs, Instituciones de Investigación, y a la falta de políticas públicas que favorezcan la producción de alimentos, ha implicado la importación del 76 % del maíz amarillo, 65 % del trigo, 84 % del arroz, 49 % de la carne, 29 % de la leche, 80 % de las frutas de clima templado-frío, 95 % de las oleaginosas. Bajo este panorama, “ahora más que nunca”, los Agrónomos de México estamos comprometidos con la debida oportunidad para coadyuvar al bienestar de la gente y a mejorar la producción en cantidad y calidad, valiéndonos de nuestros recursos naturales. México ocupa el 4º lugar en diversidad de especies vegetales, especies nativas y variedades originales, sin agroquímicos, pero sí utilizando todos los recursos y conocimientos que la ciencia ha generado.

Colegas Agrónomos, levantemos la voz y hagamos de nuestro gremio, una oportunidad de “oro” para contribuir al desarrollo de nuestro país; México ocupa los primeros lugares en la producción de aguacate, mango, cítricos, miel, jitomate y de hortalizas en general.

Aprovecho la ocasión para invitarlos a unir esfuerzos en beneficio de  la gente más olvidada de nuestro país que constituyen el 83 % de la población rural.

Si existiera un Manual del Buen Agrónomo su primer dictado sería: hacer para trascender, de la mano de quienes menos tienen. Compartir experiencias y conocimientos lo mismo en el salón de clase que en la profunda cañada donde apenas se vislumbran surcos o árboles frutales.

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