
* Es cómodo culpar a todos los niveles de gobierno por los estragos que provoca.


Ella se ha ido.


Recuerdo su rostro brillante frente a las flores.
El agua de arroz suaviza
la tonalidad de los contornos,
las imbatibles marcas del tiempo.
Ella tenía arrugas y las mostraba
con orgullo mientras reía al hablar.
Dicen que ponerse un par
de chiqueadores en la cabeza, en las sienes,
desvanece el dolor de cabeza.
Mi abuela se ponía chiqueadores.
Nunca recuerdo que me gritara.
Afable me acariciaba la espalda.
Hacia un acariciante susurro, como bálsamo:
ah, ah, ah, shh, shh , shh…
Remedio contra la tristeza y dejar de llorar.
Ella se ha ido.
Recuerdo su rostro brillante frente a las flores.












