Creciente producción ecológica de tejocote en la Mixteca Alta

SOCIEDAD 17 de enero de 2022 Por Felícitas López Cruz
El doctor Raúl Nieto, prestigioso fitotecnista egresado de Chapingo, desarrolla -desde hace años- la organización y comercialización de la fruta dorada en el municipio oaxaqueño de San Miguel Tulancingo.
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Al llegar la estación de otoño, buena parte de los campos de la región de la Mixteca Alta se cubren de color dorado. Son los árboles de tejocote, el fruto que se usa para hacer dulce y ponche.

Es en San Miguel Tulancingo, un municipio ubicado en la Mixteca Alta en el distrito de Coixtlahuaca, ubicado a 2,200 metros sobre el nivel del mar, con una población registrada en el Censo de población y vivienda de 2020 realizado por el INEGI, de 307 habitantes, de los cuales 134 son hombres y 173 son mujeres, donde se encuentra el doctor Raúl Nieto Ángel, destacado fitotecnista egresado de Chapingo, quien ha bautizado al tejocote como “La fruta dorada de la nostalgia”.

Refiere que justamente dicha fruta, su color, se identifica con el sentimiento de pena por la lejanía, la ausencia o la pérdida de alguien querido durante esa  temporada de día de muertos y navidad.

Recuerda el especialista que en el año 2017 se estableció de manera intensiva y ecológica el cultivo de tejocote en dos parcelas que suman una hectárea, en los parajes denominos “El Cuatillo” e “Ingirushi” (Chocholteco) que significa La Peña del Capulín.

El doctor Nieto expresa “que lo más importante es cuidar la tierra porque está viva y ella nos regala todos los recursos naturales para los seres vivos”, por eso implementó la producción sin uso de agroquímicos, destacando las principales actividades como las siguientes:

La realización de cajete de un metro de diámetro por planta para almacenar el agua de lluvias y de riegos de auxilio, y el añadido de 20 kilogramos de composta (y se revuelve con la tierra del mismo cajete por año), cuando inicia las lluvias para que se filtren los nutrientes a la raíz. 

Después debe efectuarse el deshierbe manual (chaponeo) o utilizar la desbrozadora, riegos de auxilio para el desarrollo del fruto. 

Para controlar el gusano del fruto se utiliza proteína hidrolizada en botellas de plástico para atraer a la mosca de la fruta (trece botellas por hectárea), y luego se hacen podas de formación y fructificación en enero. 

La cosecha se inicia en temporada de muertos (finales de octubre).  

De esta manera, se han calificado como de alta calidad los tejocotes de San Miguel Tulancingo y lo comercializan en zonas como Nochixtlán, Coixtlahuaca, Tamazulápam y Huajuapan de León y al colectivo Jardín de la Mixteca, donde demanda productos libres de agroquímicos para elaborar sus productos.

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El doctor Nieto recalca que se lleva a cabo la producción de manera ecológica porque le importa la conservación de los frutales nativos, las semillas locales y la conservación de recursos naturales, para proteger el suelo, el agua, el clima, no contaminar, ni dañar la biodiversidad, porque éstos son herencia que les ha dado la tierra y sus padres. 

Y se siente satisfecho, para que más personas puedan consumir un producto saludable, inocuo y así activar la economía local de su comunidad. Además, menciona que quiere que se conozca su forma de producción para motivar a más personas para que puedan visitar y replicar este sistema productivo.

En la actualidad, participa en la Comunidad de Aprendizaje Comunitario (COA) Tulancingo del programa PIES-AGILES y como grupo están priorizando la conservación de los saberes y semillas locales.

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