Nudo Mixteco. El difícil retorno

CULTURA 23 de mayo de 2022 Por René Aguilar Díaz
La 71 Muestra Internacional de Cine tiene también como subsede a la Universidad Autónoma Chapingo. Su exhibición empieza este lunes 23 de mayo con la cinta mexicana Nudo mixteco y se extiende hasta el 4 de junio, lapso en el que se proyectarán 13 filmes. René Aguilar Díaz nos hace las recomendaciones pertinentes.
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María es empleada doméstica en la Ciudad; Esteban se fue a trabajar al gabacho hace más de tres años; Toña, también en la ciudad, sobrevive con un local comercial informal en uno de los tantos espacios a las afueras de alguna estación del Metro.

Los tres comparten el origen: son oriundos de San Mateo, un imaginado pueblo —pero a la vez real y posible— incrustado en la mixteca oaxaqueña. Y los tres deben regresar, por diferentes motivos, a su terruño. Ese retorno es difícil y doloroso.

Las tres historias comparten no sólo el tiempo sino también la dimensión y el universo que les tocó vivir: un desarraigo que ellos no quieren asumir hasta que se dan de topes con las circunstancias y los seres queridos que dejaron en el pueblo y que, por cierto, no los han esperado con paciencia y amor incondicional.

Sus destinos tal vez no se tocan sino tangencialmente, pero de alguna forma sus vidas giran en torno al eje que representa su pueblo, no sólo físicamente sino lo que implica vivir en esa comunidad donde los asuntos privados se vuelven públicos y se resuelven según “los usos y costumbres”, no siempre de la mejor manera pues la carga de machismo y prejuicios es todavía un fardo pesado.

Las tres historias se van traslapando en un recurso narrativo ―si bien nada nuevo― al que la directora Ángeles Cruz le saca provecho para hilarlas o, más bien, “encuadernarlas”, para no dejarnos escapar de esa atmosfera pueblerina agobiante y que sofoca. Sin las pretensiones del recurso de engarzar varias historias como la utilizada por la otrora exitosa dupla Arriaga-González Iñárritu (Amores perros), la directora narra con soltura las tres historias que son aristas o caras de un mismo cuento: María (Sonia Couoh) regresa obligada por la muerte de su madre y se encuentra con el rechazo de su padre y tiene que enfrentar el rechazo: ella sostiene una relación amorosa con Piedad (Eileen Yáñez), una compañera de su infancia, madre soltera, quien está dispuesta a marcharse con María.

Esteban (Noe Hernández) regresa para toparse con la noticia de que Chabela, (Aída López) su esposa, tiene otro hombre; él reclama y reprocha: “uno tienen que marcharse por la necesidad”, de hacer un dinerito para mandarlo a la familia y, claro, para comprar un clarinete (él es músico de la banda el pueblo); Chabela replica contundente “ustedes siempre hablan de la necesidad, de la pinche necesidad, ¿y qué hay de la necesidad del cuerpo de uno?”, respuesta para los que, con moralina rampante, le echan en cara que se consiguió otro hombre”.

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Toña (Miriam Bravo), por su lado, regresa por su hija que ha permanecido con su abuela, y expuesta a los abusos del tío, hermano de esta; la niña, se infiere, es producto del abuso del mismo tío con la propia Toña. Ese hecho ha dejado sus secuelas en Toña quien no es capaz de sentir la mínima chispa de placer con su actual pareja, quien recurre a una simbólica máscara de luchador a la hora de hacer le amor.

El discurso fílmico de Ángeles Cruz transcurre con fluidez, con el uso casi de telenovela del close up para meternos dentro del agrio estado de ánimo de algunos personajes. Lo destacado de la cinta es que la directora no se regodea en la violencia, pero no lo necesita: la propia narración muestra en un acertado lenguaje cinematográfico que la violencia esta ahí, agazapada, que permea todos los movimientos de la gente. La condición humana está retratada sin que nos lo digan explícitamente. Cruz no necesita acudir a montajes de escenas de agresiones “físicas” o grandilocuentes como elemento dramático para puntualizar que la mujer sufre una evidente violencia, sobre todo en esas comunidades rurales donde aún se solucionan los conflictos por “usos y costumbres”, donde todo mundo se puede meter en la vida de los demás.

Los finales de las tres historias son, además, simbólicos y abiertos. Esteban, después de un fallido intento de asesinar a su exesposa, en un arrebato quema su propia casa como exorcismo, como una manera de expiación de sus propios errores y/o pecados. María, Huye de Piedad, en la madrugada, como amante furtivo, sin dar explicaciones y sin saber que hacer con ese amor prohibido y señalado por una sociedad profundamente machista. Toña decide, yendo a contracorriente, romper el esquema y el silencio y denuncia al tío abusador, lo que implica rencontrase con su pequeña hija y rescatarla, y rescatarse a ella misma de sus demonios y fantasmas.

Muy recomendable la cinta de Ángeles Cruz que inaugura la exhibición de la Muestra Internacional de Cine en Chapingo.


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Nudo mixteco. Película mexicana escrita y dirigida por Ángeles Cruz, con Aída López, Sonia Couoh, Eileen Yañez, Myriam Bravo, Noé Hernández, Jorge Doal. Música de Rubén Luengas. Fotografía de Carlos Correa. Producción: Madrecine, 2021.

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