Ensayo de un crimen

CULTURA 28 de mayo de 2022 Por René Aguilar Díaz
Hoy, sábado de cine. Oportunidad para ver un clásico de la era del Buñuel mexicano, en la Muestra Internacional de Cine en la UACh.
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Aunque seguramente es una cinta que pasan a menudo en la pantalla casera, para los que no vemos televisión y para aquellos que quieren disfrutar en pantalla grande un clásico de la cinematografía mundial, esta oportunidad es inmejorable.
En el marco de la 71 Muestra Internacional de Cine que se proyecta en la Universidad Autónoma Chapingo, se puede ver este sábado el filme “Ensayo de un crimen” del célebre, laureado y ya clásico director español Luis Buñuel.
Clasificada como comedia negra o filme de humor negro ―que yo todavía no alcanzo a comprender la profundidad de tal calificación― la película es un verdadero divertimento, basada en una pieza del dramaturgo Rodolfo Usigli.
La historia es harto interesante, pues se trata de un personaje un tanto deschavetado, Archibaldo de la Cruz, que desde niño fue consentido, al que la madre le daba gusto en cualquier capricho; por supuesto, de adulto piensa que se merece todo, incluso “ser” o sentirse un criminal, un asesino.
El buen Archi, cuando pequeño, se impresiona fácilmente con los cuentos un tanto macabros que le cuenta su institutriz, al arrullo de la melodía de una cajita de música por la que siente gran fascinación. Eran tiempo de la Revolución, de la “Bola”, y su mentora, asomada a la ventana, recibe una bala perdida. Antes que asustarse, el chiquillo asocia morbosamente las lindas piernas de la dama observando como la herida recibida derrama la sangre.

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Desde entonces, en su tierna cabecita se anida la idea de que sus deseos se pueden hacer realidad con sólo imaginarlos: ¿por qué no, si al fin y al cabo él es Archi, el niño de mamá al que se le concede todo? (Intervalo donde la casa de la rica familia es saqueada por los revolucionarios, que no sé ve pero que es platicada por el propio Archibaldo, y dónde se pierde aquel amuleto o fetiche, la cajita de música).
De adulto Archi quiere hacer realidad su fantasía, y empieza por asustar a una pobre monja-enfermera quien, en una loca carrera, cae por el foso de un elevador. De ahí en adelante el perturbado personaje, “ensaya” a ser asesino serial, pero siempre, por una u otra razón, sus intentos son fallidos. De todos modos, él se cree que posee el don de matar, con tan sólo desearlo.
No hay mucho que abonar en torno a esta pieza o algunas de las otras películas mexicanas de Buñuel. Ya se ha dicho todo o casi todo por parte de los especialistas y críticos de cine, pero siempre es bueno y hasta gratificante dar una nueva vista a cintas como “El ángel exterminador”, “Viridiana”, “La ilusión viaja en tranvía”, o a esta, Ensayo de un crimen, que por supuesto se recomienda ampliamente; es como asistir a una verdadera catedra de hacer cine, de contar historias con las imágenes.

Ensayo de un crimen. Película mexicana de Luis Buñuel, basada en la pieza teatral de Rodolfo Usigli, con Miroslava Stern, Ernesto Alonso, Rita Macedo, Ariadna Welter, Rodolfo Landa. 1955.

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