“Mester de soltería”, la insurrección del sueño

CULTURA 26 de marzo de 2022 Por Alex Sanciprián
Ha salido a la luz pública el más reciente libro de poesía del maestro Rolando Rosas. Contiene el dulce encanto de ese espectáculo donde se petrifican la luz y la sombra. Son 60 poemas ubicados en la nueva colección de poesía de la editorial Cofradía de Coyotes.
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Abro al azar Mester de soltería, libro de poesía de Rolando Rosas (Editorial Cofradía de Coyotes, primera edición 21 de marzo del 2022, México) y empiezo a leer el poema XII de los LX que constituyen el ejemplar:

XII

Yo soy el deseoso
El vengador solitario
Bebedor de imaginarias vulvas
Ingle de Dios
Dichoso suicida
Escucho al pájaro pintarse como si fuera un sol adentro
Siento cómo se desgaja en ríos de luz
En sepias
Me hago justicia con mi propia mano
Escupo la ponzoña, las palabras pastosas y soy feliz

Rolando Rosas fue maestro de Literatura en la Preparatoria Agrícola de la Universidad Autónoma Chapingo y también escribe libros de poesía. Hace poco se ha jubilado. Tiene el tiempo de su lado. Ahora escribe con más intensidad. Tiene en su haber cerca de una veintena de títulos y varios Premios Nacionales de Poesía, el Ciudad de la Paz (1986), el Hugo Gutiérrez Vega (1992), el Efraín Huerta (1998).

Su editor, Eduardo Villegas Guevara, ha escrito que a través de la poesía de Rolando Rosas “se resalta el dolor que duele y se le brinda relevancia al que deja de doler. En su libro se aprecia la permanente insurrección del sueño”.

Ahora me detengo en la página 42 y encuentro una ráfaga de imágenes y contundentes palabras de recia refulgencia. Es un ejemplo de cómo la economía del lenguaje cuaja en eso de labrar deseos:

XXVII

Dolor si por acaso andas en el corazón 
De la mujer que he amado/ quédate allí 
Aceita sus huesos viejos
Que en su mirada el polvo haga telarañas
Sé la reuma que penetre/ haz roncha
Esa es tu casa/ atrévete a todo
Arroja los dados y espera que el azar se detenga
Las piedras que pule el río tienen la forma del olvido


Ni soneto ni marcada línea de activar una pulcra pieza de filigrana, de orgullosa composición técnica exenta de pus, de grito, de lágrima, de sudor, de emotividad. Los 60 poemas de Mester de soltería contienen luz, gravitan en la dinámica de la sorpresa y siguen su vuelo hacia el pecho del lector que sentirá unas ganas inmensas de emerger a la superficie luego de nadar en las profundas aguas de la introspección, de una dimensión desconocida.

XVI

Cuando puedas amarme Ven
Sin el miedo de otros cuerpos
El mío está curtido de ajenjos
En dolorosos azogues
Entrégate al mar/ Soy la misma agua
Acaso tenga otro nombre 
Pero soy el mismo

Mester de soltería es una oportunidad para dejarse estremecer por la fuerza de las palabras. Es un abrevadero de lívidos recuerdos, de instantes maravillosos donde lo mismo cabe una carcajada o “El lago no es rojo ni azul/ solo un pozo sin fondo…” 

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