Detengan la tierra. El amor en los tiempos del WhatsApp

CULTURA 28 de mayo de 2022 Por René Aguilar Díaz
Película de la jornada número cinco de la 71 Muestra Internacional de Cine en la UACh.
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Los adolescentes parecen no diferir en carácter, en inquietudes y en desasosiegos ya sea que vivan en la CDMX, en China o en Ucrania.
Es precisamente en este país ―hoy desafortunadamente en boca de todos― que se desarrolla la historia de “Detengan la Tierra” (Stop Zemlia), película de la joven directora ucraniana Kateryna Gornostai.
Masha, en su último año de colegio preparatorio: hija de familia típica clase media con padres que dialogan con ella, jugadora de bádminton… está enamorada de Sasha, uno de sus compañeros de clase. Ella es más bien introvertida así que no es capaz de mandarle ninguna señal, pero de alguna manera se lo confía a sus mejores amigos. Yana y Senia, que tienen sus propias historias.
Senia es un chico más bien centrado, que ha tenido experiencias traumáticas en la guerra (se supone que en algún lugar de los que han estado en conflicto con Rusia en los últimos años); por su lado, Yana es hija de una madre soltera con su propia vida independiente, y está en la búsqueda, como sus demás compañeros, de una identidad en todos los sentidos, incluida la sexual. Sasha, el “crush” de Masha, que no alcanza a ver la atracción que ejerce en la chica, tiene afición por el piano y también está bregando con un “conflicto generacional” con su madre, mujer joven y soltera que además es sobre protectora y chantajista: “nunca me dices que pasa, no hablas conmigo”.
La historia, como digo, no es diferente de un grupo de preparatorianos urbanos de casi cualquier país del mundo; en este caso la ciudad de Kiev: bromas, tareas escolares, estudios, visitas a museos, más bromas, fiestas con bailes “frenéticos” (la música techno es un complemento e ingrediente para hacer a veces sofocante la atmósfera que la directora da a ciertas secuencias), bailes en solitario en la intimidad de la recámara, intentos de primeros excesos con el alcohol o con la mota, búsqueda de ellos mismos; por supuesto la vida es inconcebible sin el celular; los mensajes cifrados a través de WhatsApp o fotos en Instagram son parte del día a día. Juegos “atrevidos” como el de la botella al centro de un círculo para ver quién besa a quién, y otros un tanto cándidos como el casi infantil “Stop Zemlia” (Detengan la Tierra), que da título al filme y que es una alegoría de la búsqueda, de ese ir a ciegas (o casi) tratando de encontrar “a los otros”, no sin el riesgo de darse uno que otro tope con objetos (la vida).
La directora se apoyó en jóvenes actores no profesionales a quienes sitúa frente a la cámara, tal cual son ellos en la vida real, opinando sobre, precisamente, temas que son inquietantes, tratando de contestar las preguntas que se hacen no sólo los chicos en esa época de su vida, sino las personas de cualquier edad: el amor, la amistad, el estrés, el sexo…
El filme tiene escenas logradas, desde mi punto de vista, llenas de simbolismos, como la racha de viento arrebatado y violento que regresa cada golpe que uno de los chicos da al “gallito” del juego de bádminton. Tal vez un poco larga la película, lo cual no la hace desmerecer de unos de sus principales objetivos: plantear el estrés y desasosiego de los personajes ante los cuales uno no puede dejar de seguir con cierta fascinación. Para quien tuvo hijos adolescentes o los tiene o los tendrá en futuro próximo, es recomendable que vean esta película, por supuesto no para encontrar ninguna clave, “mensaje” o consejo implícito, sino más bien para reflexionar con ellos acerca de la vida y sus problemas que a veces no son tan graves.

Detengan la tierra (Stop-Zemlia), película ucraniana escrita y dirigida por Keteryna Gornostai, con Maria Fedorchenko, Yana Isaienko, Oleksandr Ivanov, Arsenii Markov; producción: Esse House Producciones, Ukrainian Cultural Foundation, Ukrainian State Film Agency. Distribuidora: Pluto Film Distribution Network. 2021.

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