
La unicidad de ser fraternos
Alex Sanciprián


Gema y el Gus se encontraron sin buscarse.
En la línea del tiempo se intuyeron.
Cada quien, a su modo, han visto nuevos amaneceres, pero desde hace dos años tienen la capacidad de extenderlos, de hacerlos suyos y poco a poco sumarse a la nómina de seres privilegiados.
Es decir, están al tanto de sus diferencias pero le han apostado a sus semejanzas.
Han rebasado el proceso del enamoramiento y siguen en la ruta del encantamiento porque saben transformarse día a día a partir de la imaginación y la dulzura de mirarse en el espejo de la luna sin prejuicios.
Gema y el Gus habitan la unicidad de ser fraternos.
No compiten entre si.
Más bien se complementan en la aplicación de sus inconsistencias.
Se han construido en una pareja que escucha el mariachi con la alegría en la mirada cruzada y la entonación de la frase maravillosa: "poco a poco me voy acercando a ti, poco a poco la distancia va se va haciendo menos...".

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