Feminismo Académico y Activista en la Universidad Autónoma Chapingo

Mujeres que pisan fuerte. 06 de marzo de 2020 Por Luz María Hermoso Santamaría/Profesora de la UACh
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Les premiers pas de Vincent Van Gogh, 1890. The Metropolitan Museum of Art

A lo largo de la más que centenaria experiencia histórica de la Universidad Autónoma Chapingo (UACh), las expresiones del Feminismo Académico y del Feminismo Activista, han sido escasas y hasta fechas recientes, poco significativas. Uno de los estudios emblemáticos sobre estos temas, señala que “La antigua Escuela Nacional de Agricultura [ENA] fue militarizada y exclusiva para hombres, lo que por muchos años representó desventajas para las estudiantes de la actual Universidad Autónoma Chapingo, esto casi ha sido superado, sin embargo, las desventajas de las profesoras siguen vigentes.”. Personalmente, concuerdo con apenas una parte de la cita, aquella que refiere, la exclusividad masculina. Empero, difiero en la aseveración de que el asunto está a punto de ser superado, excepto para las trabajadoras académicas. 

Todo lo contrario, estamos en Les premiers pas, únicamente se ha impartido sendos cursos optativos de Género, en tanto propuesta conceptual del Feminismo Académico para comprender los roles y estereotipos entre hombres y mujeres en la sociedad, particularmente la mexicana y concretamente su expresión “chapinguera”, en el Departamento de Agroecología, con quien suscribe este ensayo y con la Maestra Alma Rosa Mora Pizano, en el Departamento de Sociología Rural. 

88224525_628250491330860_3806464003585081344_nSi bien es correcto señalar que la expresión feminista se ha manifestado en otros espacios universitarios aunque de manera velada, casi imperfectiva, porque las expresiones machistas flotan constantemente en el ambiente y cubren todos los espacios de la vida universitaria, atribuyéndolas al origen rural de la mayoría, en el que las costumbres y tradiciones son básicamente patriarcales, siendo esta una idea básica y errada de lo que éticamente debe realizar un joven universitario, porque aun llegando como adolescente al Departamento de Preparatorias Agrícola (DPA), está obligado a seguir su proceso de educación formal, destruyendo atavismos que impiden un desarrollo pleno que incluya valores de conducta en tanto expectativas sociales. 

En la UACh se trabaja y se vive en una subcultura nacional mexicana única por extraordinariamente rica en un sentido y paradójica simultáneamente, porque muestra también las peores bajezas de que es capaz un ser humano. Se hace ciencia, se crea arte, y también se mata, literalmente, porque en 2004, se cometió el primer feminicidio por disparo en el Campus Chapingo, de Suli Shan Cruz Mendoza, jovencita embarazada, que apenas tenía 18 años de edad, hecho jamás concluido ni en términos de justicia, ni en términos de sanción. 

Tuvieron que transcurrir 16 años, para que la Comunidad Universitaria y compañeros trabajadores administrativos, reaccionáramos fehacientemente, con otro Feminicidio por ahogamiento en el mismo Campus Chapingo, de Nazaret Bautista Lara, cuya corta edad, 15 años, significó la exigencia al Rector, el Dr. José Solís Ramírez, de que trascendiera el discurso amable y acartonado de lamentar la pérdida de la vida, por el de Feminicidio, esto es, el asesinato por consideraciones de género biológico. Se incorporó en el discurso lo necesario de seguir el debido proceso legal para obtener justicia y sanción a los perpetradores y por supuesto, que se diseñara una política universitaria verdadera, respetuosa y apegada a la ley. 

89242086_201015507909941_4197415828360003584_nEl Rector Solís Ramírez, incluso firmó una Declaratoria de Cero Tolerancia, frente a toda manifestación de Violencia de Género, en la que sostiene que cualquier persona podrá presentar una denuncia frente al Comité Especializado Permanente [COMITÉ QUE NO EXISTE] y “…un protocolo de actuación contra la violencia de género para la prevención, atención y sanción de hostigamiento y acoso sexual en la UACh, así como el procedimiento para la prevención, atención de denuncias, sobre actos u omisiones cometidos por los estudiantes, profesores y trabajadores en contra de las normas éticas que rigen su actuación en la UACh, que para el efecto se aprueben [PROTOCOLOS Y PROCEDIMIENTO QUE TAMPOCO EXISTEN].” 

En palabras de la propia Lic. Lídice Martínez Aguirre, Jefa de la Unidad para la Convivencia y Atención Multidisciplinaria a Estudiantes (UCAME), pequeña instancia mediante la cual la universidad intenta infructuosamente atender los temas en comento, frente a la denuncia escrita de una trabajadora administrativa, en contra de un vigilante de la universidad, que la interpela gritándole “esa del carro rojo”, con la connotación sexual que conocemos, acompañando su reclamo de una copia de la declaratoria citada, la Funcionaria Pública Martínez Aguirre reconoce que la institución no cuenta con los instrumentos ahí señalados. 

Así la realidad de las cosas, han pasado ya dos meses desde la firma institucional en un documento con contenido falaz y por tanto vacío en términos de la realidad de los hechos a combatir, precisamente, los derivados de la Violencia de Género. Por ello, el 24 de enero de 2020, el Colectivo Feminista HeForShe Chapingo, presentó un Tendedero de Denuncias por Acoso Sexual, en el que cientos de expresiones de alumnas hacia Miembros del Personal Académico y Administrativo se materializaron mediante transcripciones textuales que anotaron nombre completo y adscripción de los supuestos perpetradores, lo que causó el mayor furor de todos los tiempos respecto a estos temas. 

Un Miembro de un H. Consejo Departamental renunció a su representación para facilitar la investigación a que hubiera lugar en su contra; otro académico perdió la oportunidad de ser Subdirector debido a los rumores que lo relacionaban con tal hecatombe y sin duda el caso epítome, ha sido la rescisión laboral de un tercero que además se acercó al tendedero, arrancó una de las denuncias en su contra, rompiéndola después de ser fotografiado con ella sosteniéndola y rematando con amenazas a una alumna, a quien atribuyó la autoría de tal narrativa. 

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En tanto, la Administración Central, “apapachando” a otro Colectivo, no Feminista según su propio decir, Sororidad, que fuera, junto con el nombre del propio Rector, perpetuado en piedra, colocada en el Jardín de la Paz, en memoria de Suli y Nazaret. Luego vienen los Días Naranja mensuales, organizados por la Dirección General de Difusión Cultural y Servicio (DGDCyS), antes una Carrera por la Paz y así, una especie de acciones mitigantes que no son de modo alguno, el Comité Especializado Permanente, ni los protocolos y procedimiento urgentes para combatir honestamente la Violencia de Género en contra de las mujeres que formamos parte de la Comunidad Universitaria y compañeras trabajadoras administrativas dela Universidad Autónoma Chapingo (UACh), que, tenemos “permiso” si queremos, para conmemorar con nuestra ausencia el Día Internacional de la Mujer, este próximo 9 de marzo del año en curso. 

La cruda verdad, debe decirse con respeto y fundamentada en la legalidad: en tratándose de Violencia de Género en la UACh, estamos, como dije en Los Primeros Pasos. Es necesario que la Administración Central, liderada por el Dr. José Solís Ramírez sea honesta y diga públicamente que fue un craso error firmar una Declaratoria de Cero Tolerancia que probadamente, es falaz y en esto, jamás transigiré, porque simple y llanamente, es así.

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