Reivindicar los Derechos Humanos de las Mujeres

Mujeres que pisan fuerte. 08 de marzo de 2020 Por Jessica Aguilar Castillo/Abogada
paromujeres2017

El paro nacional del día 9 de marzo, representa para algunas mujeres la libertad de manifestación y de expresión ante un sinnúmero de injusticias sociales y legales de las que han sido víctimas por siglos. 

También es una forma de protesta contra gobiernos anteriores y el gobierno actual por mantener una postura indiferente ante las constantes agresiones y feminicidios en todo el país.
 
Manifestarse en las calles es ejercer un derecho, pedirle al gobierno actual que dé una pronta y posible solución, es parte de la exigencia nacional y motivo principal del paro nacional. 

Haciendo un análisis de diversas posturas de grupos feministas, grupos religiosos, periodistas, analistas políticos, comunicadores, actores políticos, influencers en redes sociales, artistas, escritores, entre otros, retomé algunas de las actividades que proponen se efectúen el día del paro para participar de forma activa o pasiva desde sus diferentes posiciones, ideologías o formas de pensar.
 
Plantean no ir a trabajar, no asistir a la escuela, no asistir a centros deportivos o gimnasios a hacer ejercicio, no realizar labores domesticas, no salir a comprar a las tiendas de abastecimiento comercial, no pedir ningún servicio a través de aplicaciones móviles, no pagar ningún servicio domestico, no usar tarjetas bancarias, no cargar gasolina, no usar redes sociales, no utilizar el transporte público, no asistir a establecimientos comerciales como cafeterías, cines o restaurantes. Todo ello, derivado del argumento de que las mujeres asesinadas ya no pueden hacer ninguna de esas actividades. 
 
Del mismo modo, algunas agrupaciones religiosas proponen dedicar una hora a la santa adoración eucarística, asistir a la iglesia en familia para pedir por las mujeres desaparecidas y brutalmente asesinadas. Algunas agrupaciones feministas, proponen las cadenas feministas, salir a marchar con pancartas y unirse a la manifestación libre y abierta en las calles de la Ciudad de México.
 
La idea principal que circula por distintos medios de comunicación es realizar un ejercicio práctico para hacer visible a la sociedad, la importancia de las actividades que realizan las mujeres y qué sucedería si ellas desaparecieran. Propone romper con la estabilidad de un sistema que mata, explota y lastima a las mujeres. Promueve la solidaridad con mujeres de diferentes esferas sociales. Confronta las ideas universales entre ellas. Invita a todos los sectores de la sociedad a pensar respecto al trabajo que lleva a cabo el género femenino y finalmente hace reflexionar sobre las contribuciones sociales y el libre ejercicio de sus derechos. 
 
Considero que es importante visibilizar las actividades que efectúan las mujeres todos los días y las distintas formas en como contribuyen a la sociedad. Sin embargo, no podemos ampliar el sesgo entre lo femenino y lo masculino, haciendo de lado las actividades que también los hombres realizan diariamente. Tampoco podemos omitir la violencia poco visible que sufren los hombres por cumplir con un rol que les es impuesto desde pequeños, derivado de una sociedad heteropatriarcal occidental. Les enseñan a ser proveedores del hogar, a no demostrar sus sentimientos para convertirse en el “-sexo fuerte-”, a no poder decidir tener un hijo, si su pareja decide abortar, a no tener la libertad de elegir si tener sexo o no, porque según el estereotipo, ellos “-siempre tienes ganas de fornicar-”.
 
Los hombres también son un sector muy lastimado y víctimas de constantes microviolencias por parte de las mujeres, pero no denuncian por pena a ser señalados como víctimas y no como victimarios.
 
Me ocupa que las leyes que se han creado para las mujeres sigan generando una gran desigualdad entre la sociedad.

En mi experiencia, he visto que algunas mujeres han mal utilizado las leyes para perjudicar aquellos que dicen: - ¡no quiero tener sexo!, ¡no deseo continuar una relación!, ¡no me gustas!, ¡quiero divorciarme y quedarme con los hijos! -. No es lo común, pero como abogada postulante, veo las severas desigualdades que los hombres enfrentan cuando desean tener la guarda y custodia o patria potestad de los hijos y lo poco que el sistema judicial apoya esas decisiones. Incluso, en la práctica, observo que esas leyes creadas para defender a la mujer, son utilizadas para perjudicar al hombre y no permitirle la convivencia con los hijos. 
 
Estoy a favor de la libre manifestación y expresión de las ideas, pero no de la gran división que existe y sigue acrecentándose entre los dos géneros. Puesto que no podemos vivir entre la dicotomía entre lo - “bueno” y lo “malo, el “sí” y el “no”, el “blanco” y el “negro” -, el mundo no puede ser dividido en dos. 
 
Las mujeres. en general, no somos y no podemos actuar como un colectivo; no todas pensamos igual, no todas sentimos lo mismo, no todas nos identificamos con lo mismo. No todas podemos permanecer en un bloque monolítico y granítico. 

No todas somos víctimas porque la victimización es el primer paso al dominio y al sometimiento por parte de otros. No puedo someterme a la ideología machista por el hecho de ser mujer. 

Considero que la convivencia que tengo con el otro género debe ser de tolerancia, prudencia y diálogo continuo. No puedo excluir a los hombres; si mi compañero de vida deja de contribuir en las actividades de la casa en conjunto con las mías, el sistema familiar se paraliza y se colapsa y no es exclusivamente de las mujeres, sino por el trabajo en equipo que realizamos ambos.

Necesitamos hacer una deconstrucción mental del sistema heteropatriarcal occidental que nos fue impuesto, aceptar que no somos iguales biológicamente pero que ambos sexos tenemos la capacidad de educar, alimentar y cuidar a los hijos o relacionarnos sin violencia. Reconocer que ambos géneros somos personas y nos necesitamos.

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