Sueño en otro idioma

CULTURA 10 de agosto de 2020 Por Rene Aguilar Díaz
Cuando mueren los zikriles, “no mueren del todo”; van a “El Encanto”, una especie de purgatorio tropical, no donde se expían pecados sino más bien como antesala del paraíso, y cuya entrada es la gran boca de una cueva en medio de la selva
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Martín es un joven lingüista que busca hacer el registro de zikril, una lengua originaria que prácticamente está por extinguirse: sólo quedan dos hombres y una mujer que la hablan. Los tres son de edad avanzada. 

La mujer muere inoportunamente (para desdicha de Martín). Los otros, los dos hombres, están disgustados entre ellos y hace 50 años que no se dirigen la palabra. Empresa harto difícil se le presenta al joven estudioso de la lingüística.

Este es el comienzo de la historia que cuenta la película Sueño en otro idioma del director mexicano Ernesto Contreras.

El joven académico hará varios intentos, casi desesperados para convencer sobre todo a uno de ellos, Evaristo, viejo refunfuñón y altanero que vive solamente acompañado de su nieta, Lluvia, El otro anciano es Isauro, personaje peculiar en la comunidad: los chamacos revoltosos le dicen “el indio loco”.

Juntar a los dos últimos hablantes de zikril parece empresa imposible, pero Lluvia y Martín hacen “cambio de luces”, es decir intercambian miradas sesgadas pero llenas de intriga y casi enseguida surge una inevitable atracción. Martín utiliza a Lluvia, quien accede de buena gana “porque así lo habría querido mi abuela”, para convencer a su abuelo. Evaristo accede, pero el primer intento de encontrarse con Isauro sale mal. Martín no se explica el porqué de la furibunda reacción del viejo; busca respuestas presionando a Lluvia, para tratar de entender las razones que alejan a los ancianos.

La insistencia finalmente tiene sus frutos. Evaristo reflexiona y parece que abre la puerta a un entendimiento. Auspiciada por el joven lingüista se da una entrevista entre los viejos en la cabina de la radio comunitaria, levantando una expectativa cual gran ola del mar.

Todo parece ir bien, hay fiesta, celebración y música en la comunidad… hasta que de nueva cuenta explota una reacción violenta y Evaristo agrede a Isauro.

La obertura del filme es, paradójica y atinadamente, un flashback que nos muestra una paradisíaca playa donde los muy jóvenes Evaristo, Isauro y María, la abuela de Lluvia, retozan como buenos amigos entre las olas que revientan contra sus vigorosos cuerpos; ríen, se empujan, se salpican, e incluso intercambian cariñosos y castos y tiernos besos. La “verdad histórica” para la comunidad es que el argüende que separó a los dos hombres fue el amor de esa mujer, cuando ella finalmente eligió a Evaristo… Pero la verdadera razón fue un secreto que guardaron los dos viejos durante 50 años.

Sobre ese telón de fondo, Ernesto Contreras construye una película que es sobresaliente por su forma y no solamente por el fondo y sus historias.

El filme combina una tesitura realista que se combina naturalmente con un sesgo fantástico, y que tienen que ver con nuestra identidad. Cuando mueren los zikriles, “no mueren del todo” dice un de las personaje, van a “El Encanto”, una especie de purgatorio tropical, no donde se expían pecados sino más bien como antesala del paraíso, y cuya entrada es la gran boca de una cueva en medio de la selva… Cuando un zikril muere sus antepasados vienen por él para acompañarlo.

La película también es el punto de partida para reflexionar sobre los miedos a ser diferentes, que se puede convertir en disgusto e irritación, en ira incluso, y crear fronteras, murallas que impidan ver lo que no se quiere ver.

Es también una historia de amor, de inclusión; el director plantea la cuestión de tratar de ver al otro, de visibilizarlo, sobre los prejuicios, la intolerancia que algunos arrojan desde sus púlpitos y que hace mella en las conciencias desprevenidas.

Con un humor sutil, la película está soportada en un guión bastante atinado con ritmo y cadencia, y contrapuntos entre sonido e imagen que lo hacen mantener la tensión y el interés del espectador.

Excelente filme que ustedes pueden ver dentro de poco (esperamos con vehemencia) en los ciclos de la Cineteca Mexiquense que se proyectan en el Centro Cultural Mexiquense Bicentenario, en Texcoco.
 
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Sueño en otro idioma, película mexicana de Ernesto Contreras. Escrita por Carlos Contreras; con Fernando Álvarez Rebeil (Martín), José Manuel Poncelis (Isauro), Eligio Meléndez Evaristo), Fátima Molina (Lluvia). Producción: Agencia SHA, Alebrije Cine y Video, Revolver Amsterdam, Foprocine/Imcine y Estudios Churubusco Azteca, S. A. 2017

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