En el resplandor de La Jaula Sabia, de Augusto Isla

Es un pequeño libro de ensayos, publicado en 1997 por el gobierno del Edomex, que contiene matices y contrastes de una realidad cercana a nosotros.
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En el hilo del tiempo, a la distancia, recuerdo la presentación del libro “La Jaula Sabia”, del maestro Augusto Isla, quien deslizó sapiencia y estilo discursivo durante el evento en la Casa de la Cultura, una tarde donde habíamos menos de quince personas atentas a su exposición de motivos en torno al ensayo que recién le publicó (1997) en ese entonces el  Instituto Mexiquense de Cultura del Estado de México.

Se trata de una publicación de 63 páginas que contiene, provocativamente, “una estimulante  manera de obligarnos a ejercitar la inteligencia para ver todos los matices y contrastes de un trabajo crítico alejado por completo de las tentaciones maniqueísmo”, como apunta en el prólogo el también queretano y querido maestro universitario Hugo Gutiérrez Vega.

Es un ensayo acerca de la utopía del poder y de las reivindicaciones sociales que ha merodeado buena parte del planeta, y de México durante “la madrugada del primer día de 1994…”. 

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En el capítulo III, Los ecos de la desesperanza, repasa aspectos del mesianismo y de los ecos racistas. En el capítulo II, El alma de Ismene, hace un ejercicio de análisis crítico sobre la dinámica democrática con el auxilio de Edipo Rey, de Sófocles, y apuntes de Max Weber, Cioran y Montaigne, todo esto en clave claridosa que se deja leer y entender con base en una lectura reposada.

En el capítulo I, Las ilusiones perdidas, se refiere a la utopía del instante, su paso por territorio moscovita. Arranca con una frase entrañable: “La ciudad brilla como una copa de cristal oscuro que no se empaña y derrama por todos lados su luz de lluvia”. Hace un ligero de las principales tesis de Marx y culmina con un apunte de Octavio Paz contenido en el poema “El cántaro roto”: … vida y muerte no son mundos contrarios, somos un solo tallo con dos flores gemelas”. Y remata Augusto Isla con un presagio: “Todo lo demás es un manojo de afanes sin esperanza”.

Releer al maestro Isla fue un recóndito gusto de recuperar aquella tarde en Texcoco. Es un regreso al manantial de ideas que activan la imaginación. Esa vez el maestro Augusto miró en ese joven que fui otro presagio.

Me dedicó la siguiente frase que escribió en el libro, en julio de 1999: “Para Alejandro Sanciprián que dejó entrever en su atención y en sus escasas palabras, el brillo de su inteligencia, con el reconocimiento de Augusto Isla”.

Augusto Isla:


Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Querétaro y Doctor en Sociología por la Universidad Nacional Autónoma de México, instituciones donde también ha sido catedrático, así como en la Univerdidad Autónoma del Estado de México. En esta última, fue coordinador de Estudios Latinoamericanos, en la división de Estudios Superiores y director de Difusión Cultural. Asimismo, ocupó la dirección de Patrimonio Cultural del Gobierno del Estado de Querétaro. Fundador de las revistas Altiplano y Revista editadas por la UAEM y de los suplementos culturales "Redes" del periódico El Sol de Toluca y "El Banquete" del periódico El Portal. Es autor de los libros Tercia de Reinas, Entre cielo y tierra (2007), Semillas en espera (2005), Resplandores del caos (2003), Jorge Cuesta: el león y el andrógino. Un ensayo de sociología de la cultura (2003), La jaula sabia (1997), Discordia por el porvenir (1988), Paraninfo en ruinas (1987), Heredarás los mitos (1986) y Venturas y desventuras de las dialécticas (1981). Actualmente es Director del Sistema Estatal de Archivos de Querétaro.

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